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domingo, 6 de agosto de 2017

Over the Garden Wall, folclore de fantasía modernizado.



Cartoon Network nos trajo en su día esta curiosa miniserie de animación de tan solo 10 episodios que mezcla folclore popular, fantasía y cierto toque siniestro. Nos relata las desventuras de dos hermanastros, Wirt y Greg, que se encuentran perdidos en un misterioso y desconocido bosque. A lo largo de su complicada vuelta a casa, deberán lidiar con todo tipo de misterios, criaturas, leyendas y hechizos si quieren encontrar su camino de regreso.


Contaros más sería destriparos la historia, que esconde un inesperado giro hacia el final. Resulta complicado definir una serie como Over the Garden Wall, ya que tiene muchas cosas que le otorgan una identidad única e intransferible. Podemos empezar hablando de su estilado animado, distinto a todo lo que hay hoy día, y que sirve como homenaje a esas series de animación de fantasía clásica que muchos disfrutábamos en nuestra tierna infancia. Desde luego, ya solo por este aspecto visual bien merece una oportunidad, pero es que hay otro factor que distingue a esta serie por encima de la media actual, y esa es su maravillosa banda sonora.


Piezas que bailan (nunca mejor dicho) entre el folk, el jazz, el country más clásico o los sonidos añejos de la década de los setenta. Una auténtica delicia sonora que no solo acompaña a cada episodio de la serie, sino que la tiñe e impregna de una personalidad propia brutal, definiendo muchos momentos de la serie y grabándose en tu cabeza de forma ineludible. No en vano, podéis hallar su banda sonora a la venta o bien haceros con ella mediante descarga digital. En cualquier caso, vuestros oídos lo agradecerán a poco que estén refinados.



Y como ya comenté al inicio de la entrada, los últimos episodios de la serie desvelan el gran misterio detrás de todo, uno que a un servidor le pareció sorprendente, ya que la serie sabe jugar perfectamente bien con la ambientación que ha creado, haciéndote creer lo que desea en todo momento. Así, no es de extrañar que tras un extraño viaje con animales humanizados que hablan (y en ocasiones cantan), ricos excéntricos con creencias espirituales, criaturas salvajes hechizadas o campanas que obligan a la gente a obedecer nos sintamos anonadados de hallar la verdad detrás de todo esto. Una verdad que, en el fondo, era más simple de lo que aparentaba.

En conclusión, Over the Garden Wall es una serie única, que precisamente por sus distintivos rasgos no agradará a todos los públicos, pero todos aquellos que busquéis un sello muy personal en las series de animación o que queráis algo distinto encontraréis un refugio en esta miniserie. En serio, dadle una oportunidad, apenas os llevará dos horas de vuestra vida verla entera (los episodios duran 10 minutos).

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domingo, 9 de abril de 2017

Big Little Lies, lo que la verdad esconde

No siempre son necesarias múltiples temporadas y capítulos para contar una buena historia. Big Little Lies, la última producción de HBO, basada en el libro de Liane Moriarty con título homónimo, es una mini-serie de tan sólo 7 episodios que ha maravillado. ¿Cuál es su secreto?

Esta pregunta tiene más de una respuesta. Big Little Lies es la atinada mezcla de varios elementos que la convierten en un producto relevante, interesante y más que necesario actualmente.

Una gran verdad que conviene resaltar
Por un lado, su historia, acertadísima mezcla entre drama, thriller y humor negro. Como telón de fondo, tenemos un asesinato, dato que sabemos porque a medida que discurre la trama entrevemos pequeñas piezas en las que los habitantes del pueblo son interrogados acerca de ese hecho. Con ese hilo, logra mantenernos pegados a la pantalla, deseosos de saber quién ha sido el asesinado y quién ha cometido el crimen. Y, sin embargo, esto no es ni de lejos lo importante en la serie.

Para nada.

La clave vital de Big Little Lies es la multitud de temas que trata, con precisión quirúrgica, sutileza, savoir-faire y sin ser condescendiente ni edulcorar ciertas situaciones.
Así, por ejemplo, la serie trata temas como el acoso escolar en los más pequeños (que en el fondo es la base de la trama, el hilo del que luego se va tirando para descubrir los no pocos secretos de sus personajes), la infidelidad en el matrimonio, la paternidad, la violencia de género, el maltrato físico y psicológico, el snobismo, la educación, la presión social, la hipocresía de los pueblos pequeños y cómo a veces los padres no se dan cuenta de la enorme presión que imponen en sus niños para alcanzar sus objetivos.

Maravilloso personaje el de Witherspoon
Sin duda, otro de los elementos clave en la calidad de la serie pasa por su maravilloso elenco. Y ya no sólo me refiero al trío protagonista; una fantástica Reese Witherspoon, a la que es imposible no adorar incluso cuando se equivoca; una increíble e inesperada Shailene Woodley, que demuestra que no sólo es hábil en la interpretación de personaje más juveniles y cuyo papel es quizá uno de los más duros de la serie; o una magistral Nicole Kidman, que vuelve a brillar como ella sabe en un papel duro, crudo y llevado con suma delicadeza.

Sin embargo, también es justo destacar a Adam Scott, que demuestra que no siempre ser el marido perfecto te asegura nada en la vida; una increíble Laura Dern, madre fuerte, independiente e impetuosa que hará lo indecible por proteger a su hija, o el difícil papel de Alexander Skarsgard, que se pone en la piel de maltratador y logra una interpretación muy convincente.

Cuando los padres son peores que los hijos
La suma de todos estos ingredientes es lo que hace grande a Big Little Lies. El poso que deja en el espectador cuando ha finalizado, cuando todo llega a su fin, en una resolución consecuente y lógica que, sin embargo, quizá ha sido un pelín apresurada. Con todo, no es ni mucho menos óbice para dejar de darle una oportunidad a esta pequeña joya que, lo digo ya, es una de las mejores series de 2017, pese a que el año no haya llegado ni a su ecuador.

Big Little Lies es una oda a la vida sin secretos, a la fraternidad entre mujeres, la lucha por el verdadero bien común y la unión por la protección de nuestro futuro, que al fin y al cabo son los más pequeños de la casa. 

Una imagen vale más que mil palabras

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martes, 21 de marzo de 2017

The Royals, ¡aquí no hay quien reine!


No es fácil reinar en Gran Bretaña, y si no que se lo digan a los protagonistas de The Royals, serie del minoritario canal E! que ya lleva 3 temporadas a sus espaldas y ha sido renovada para una cuarta.

Lo primero que hay que aprender de esta serie es a no tomársela demasiado en serio, ya que pretende ser lo que es, una mamarrachada real de lo más entretenida que, no obstante, a medida que progresa en su trama, adquiere tintes algo más serios y dramáticos.

Siempre fantástica Queen Helena (Elizabeth Hurley)
Así, se nos presenta a una ficticia familia real algo disfuncional. El actual rey, Simon Henstridge, harto ya de la situación acomodada y las disputas familiares por el sucesor del trono, decide anunciar la absolución de la monarquía, algo que no sienta nada bien entre su familia, que piensa que se ha vuelto loco y no entienden bien sus motivos.

Es entonces cuando todos deciden rebelarse contra él, especialmente Cyrus, el tío déspota y ególatra que odia a su hermano por ser todo lo que él jamás será. Por otra parte, su esposa la reina Helena parece más interesada en acostarse con otros hombres y en minar la moral de su hija, Eleanor, una rebelde sin causa aficcionada a las drogas de todo tipo y empeñada en arruinar la imagen de su familia.

Finalmente tenemos al príncipe Liam, quien en un principio parece el más normal de la familia, intentando entender los motivos de su padre, a quien adora, a pesar de que tampoco duda en liarse con todo lo que pilla.

Jasper, uno de los personajes mejor desarrollados
Con este contexto, bien podéis entender lo que nos plantea esta serie. Podéis incluso pensar que es una suerte de versión monárquica de Gossip Girl, con pullitas, vaciles y situaciones estrafalarias.
La primera temporada sienta las bases de los personajes, su contexto, situación y el origen de las disputas familiares, que se remontan tiempo atrás, mientras vamos conociendo poco el trasfondo de cada personaje para intentar entenderlo mejor.

Así, mientras en sus inicios The Royals se centra en el petardeo más puro y sincero (nunca jugando a ser pretenciosa, sino mostrando sus cartas con honestidad), la segunda temporada empieza a tomar un cariz algo más serio y vamos conociendo algunos de los no pocos secretos que esconde esta familia tan turbia. Así, dejamos el mamarrachismo un poco a un lado para hacia mitad de temporada asentarnos en un drama bastante más serio que incluso involucra asesinatos y grandes misterios.

Tendréis bastante fanservice de Will Moseley. Sí, el de Narnia
Y llegamos por fin a la tercera temporada, la más reciente, donde la serie parece haber casi abandonado por completo sus orígenes de locura y parece centrarse ya simplemente en desarrollar la situación familiar. Sólo sus dos o tres primeros episodios vuelven a abrazar ese mamarrachismo añorado que tanto se echaba en falta. Y es quizá el fallito que ha tenido esta temporada, que ha querido jugar más en serio y ha olvidado parte de lo que fue su esencia, provocando episodios irregulares mezclados con otros muy buenos, convirtiéndola, por el momento, en la temporada más flojita de la serie.

En cualquier caso, no estamos ante una mala serie, al menos si sois conscientes de lo que vais a ver. The Royals es entretenimiento puro y duro al que no hay que buscarle nada más. Es algo para desconectar mientras lo ves y olvidarte de tus problemas y de la vida un rato. Y tranquilos, que si queréis tramas amorosas y shippeos, los tendréis más que asegurados.

#KingLiam
#Jaspenor

FML, uno de los "mottos" de la serie
Dadle un tiento, probad a ver los primeros episodios y decidid vosotros mismos, pero dejaos llevar por este culebrón monárquico.

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domingo, 5 de marzo de 2017

Emerald City, regreso al mundo de Oz


Si hay un mundo imaginario que ha recibido miles de interpretaciones por parte de diversos medios, ése es el maravilloso mundo de Oz. Originalmente, conocimos este mundo en la conocida película El mago de Oz, protagonizada por Judy Garland. Dirigida inicialmente al público infantil, la película supo encontrar también en el público adulto un buen aliado, capaz de leer los trasfondos y mensajes que escondía el filme.

Anteriormente, en el año 1900, se publicó un libro titulado El maravilloso mago de Oz, novela que, a pesar de ser vendida para el público juvenil, en el fondo era una alegoría socio-política sobre la situación americana a finales del siglo XIX. Fue tan exitoso que el autor pudo escribir un total de 13 libros ambientados en este fantástico mundo, llamando a la saga Land of Oz. Las novelas compartían personajes con la película original, pese a que su argumento era radicalmente diferente.

A lo largo del tiempo, hemos visto muchas otras ramificaciones de Oz, tanto en el cine (la malograda película Oz, un mundo de fantasía, del año 2013), como en la literatura, donde actualmente está en boga la saga Dorothy debe morir, una inventiva aproximación a esta historia.

"¡Ese ventilador, leches!"
Centrándonos ya en lo que nos ocupa, Emerald City nos plantea una versión actualizada de esta historia, que a pesar de guardar ciertas semejanzas con la historia primigenia, también se aleja bastante de la misma. Conviene destacar también que la serie está basada en la saga de novelas de la que os hablé anteriormente, Land of Oz. Ahora bien, ¿es un digno visionado?

Pues sí y no, la verdad. Una de las grandes lacras que creo que tiene esta serie de la NBC es su reducidísmo número de episodios, que obliga a apresurar tramas, ignorar otras y limitar en demasía el necesario desarrollo de personajes. Podemos entender los objetivos y motivaciones de algunos de ellos (los menos), pero al haber un número de ellos tan amplio para una serie tan breve, todo acaba reduciéndose en exceso y en consecuencia la serie peca de una simpleza excesiva con personajes planos.

Por otro lado, el rumbo que toman ciertos personajes se hace en ocasiones ilógico, casi inexplicable, pasando de una cosa a otra según les va, injustificando la trama y sirviendo únicamente a la historia episódica que hay en cada momento.

¿Handsome? ¿Hot? ¿Hipster?
Y es una pena, porque he de reconocer que la serie empezó bastante bien, partiendo de un concepto interesante pese a ser familiar y presentando un mundo de Oz muy interesante y que parecía bastante rico en detalles. Y es que si hay algo que no se puede achacar a Emerald City son los efectos técnicos y los escenarios (rodados en su mayoría en Barcelona), donde la serie cumple bastante bien y nos hace sumergirnos en su mundo. Una lástima que el guión nos saque bastante de Oz. Si tan sólo Once Upon a Time aprendiera un poco a nivel técnico de esta serie...

Hay ideas interesantes, incluyendo un momento que me ha recordado a la gran Lost, donde parece que la serie empezará a revelar cosas muy interesantes y a dejarnos sorprendidos, pero no, enseguida se detiene y no va a mucho más, sirviendo sólo para presentar el interesante trasfondo del mago, probablemente uno de los pocos personajes cuyo desarrollo ha resultado convincente.

Me gustaría decir que son OTP, pero....meh
El futuro de Emerald City es incierto, y yo creía que iba a ser una temporada única, dada su extraña duración de 10 episodios y que todo parecía encaminarse a un fin, pero han quedado frentes abiertos que se resolverán o no en una improbable segunda temporada.

Recomendada sólo si sois aficionados a las historias de fantasía y os interesa especialmente el fantástico mundo de Oz. La serie es, al menos, entretenida, pero tenía mucho potencial para ser más que una sombra de lo que finalmente fue.

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domingo, 26 de febrero de 2017

How To Get Away With Murder T3 -Análisis- (OJO, SPOILERS)


Se nos va otra temporada más de este apasionante thriller producido por Shonda Rhimes y escrito por Peter Nowalk.

La verdad es que las temporadas de esta serie se pasan volando, y no sólo porque sean de 15 episodios, a petición expresa de Viola Davis para continuar en ella, sino porque pasan tantas cosas y es todo tan frenético que a veces bien nos hace falta detenernos un poco a analizarlo fríamente. ¿Os animáis a comentar conmigo esta trágica tercera temporada de How to get away with murder?

Si hay una constante en esta serie, esos son los giros inesperados, las piezas del puzle que al principio parecen no encajar o tener sentido alguno pero que al final conforman un conjunto increíble de relevaciones que, en general, se asientan sobre cierta lógica y resultan creíbles.

Laurel (Karla Souza) tiene grandísimos momentos en esta temporada
Si bien esta temporada no ha sido, ni lejos, tan liante (en el buen sentido) como la anterior, donde prácticamente todo giraba en torno al caso Hapstall, con miles de giros a cada momento y momentos de "sí, pero no, pero al final resulta que era que sí", en esta ocasión no hemos tenido varios casos episódicos ni tan siquiera uno grande que abarcara todo... bueno, sí, entre comillas.

Lo cierto es que la primera mitad de temporada nos deja donde terminó la anterior, intentando resolver el asunto de aquel inesperado disparo que puso fin a la vida de Wallace Mahoney. Pero, como de costumbre en esta serie, las cosas no son tan sencillas como parece, ya que investigar quién disparó el arma también provoca otras consecuencias que ya parecían olvidadas en esta serie, pero que logra rescatar con maestría e hilando temas que creíamos desaparecidos pero que en realidad, aunque de lejos, guardan cierta conexión con la vida de Wes y Annalise.

Se podría decir, en otras palabras, que esta temporada se hila con la primera, atando aquellos cabos sueltos que, como espectador, ni sabíamos que quedaban pero que sirven para darle un nuevo aire a un viejo caso, así como para tener nuevamente a nuestros queridos "aprendices de Annalise" contra las cuerdas otra vez.

Y así, paso a paso, revelación tras revelación, llegamos a esa chocante mid-season, que dividió a los fans en dos bandos diametralmente opuestos, aquellos que lloraban con lástima la pérdida de Wes Gibbins, y aquellos, como un servidor, que pensábamos que era un personaje bastante pusilánime que no era, ni de lejos, el más convincente del grupo de estudio de la abogada. Eso tampoco quiere decir que su muerte no me sorprendiera, nada más lejos de la realidad, creo que como guionista hay que tenerlos bien grandes para matar a un personaje protagonista y seguir con la serie manteniendo el nivel de calidad.

Michaela (Aja Naomi King) cada vez me gusta más
Así, la polémica muerte de Wes sirve para insuflar nueva vida a la temporada y arrancar la otra mitad con una nueva pregunta en el aire, o mejor dicho varias: ¿quién mató a Wes? ¿Por qué lo han matado? ¿Realmente murió en la casa quemado o habían pasado otras cosas previamente?

Vuelta al ruedo. la investigación se vuelve a poner en marcha, sacando de por medio muchos trapos sucios que, como comenté antes, parecían enterrados pero ven la luz otra vez con otra perspectiva y en boca de otros personajes, como Oliver, que cada vez está más metido en la trama principal y que ya nada puede hacer por salir del "barro judicial" en el que se halla.

Desde luego, resulta loable que, tras la muerte de un personaje importante, la serie sepa reconstruirse a sí misma y dejar a los espectadores con el culo torcido por enésima vez, entretejiendo por medio muchas otras tramas secundarias que resultan interesantes y no desmerecen al conjunto principal de la trama del asesinato. Diálogos ácidos, un ritmo endiablado, personajes que cada vez son más interesantes, relaciones MUY diversas, secretos encubiertos y hasta cierto sentido del humor que, entre tanta tensión y drama, resulta un agradecidísimo soplo de frescura.

Puede que en más de una ocasión queramos matar a más de un personaje, o no entendamos sus decisiones, pero si en algo es experta esta serie es en poner a todos en situaciones cada vez más límite y ver cómo se desenvuelven, lo que logra crear una constante sensación de premura en el espectador, que prácticamente no podrá pestañear ante el ritmo que se lleva.

Y todo lo que pueda decir de Viola Davis se queda corto
Antes de terminar mi análisis, voy a atreverme a hacer una apuesta, y es que vistos los acontecimientos de esta temporada y atando ya cabos con el origen de todo, me permito predecir que la cuarta temporada podría ser la última. La audiencia de la serie no es para nada mala, pero tampoco considero que sea una serie que se pueda alargar indefinidamente, todo está llegando a cierta resolución y pese a que aún quedan bastantes dudas en el aire, me da la sensación de que nos estamos encaminando a un posible desenlace. Desde luego, de ser así, me daría mucha pena, ya que es una de las series que más disfruto actualmente (a pesar de que me pone tenso como pocas) y me dolería decirle adiós, pero también creo que es mejor irse cuando estás en tu mayor pico de calidad que arrastrarse indefinidamente movido únicamente por audiencias.

Sin más, os animo fervientemente a empezar esta serie si aún no lo habéis hecho (aviso, os vais a enganchar), y si ya lo habéis hecho, contadme... ¿qué os parece? ¿Que opinión os merece la tercera temporada?

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sábado, 28 de enero de 2017

-Especial American Horror Story- Ranking de temporadas


Ahora que Roanoke ha finalizado y ya llevamos a nuestras espaldas un puñado de temporadas de una de las series fetiche de Ryan Murphy, qué mejor momento que ahora para echar la vista atrás y hacer un repaso, eso sí personal, de lo que ha dado de sí cada temporada de esta serie. A continuación, os desgrano cada una aportando mi visión personal y en un ránking que va de la que más me ha gustado a la que menos.



1º. American Horror Story: Murder House

Still better than Twilight
La temporada que dio inico a una nueva forma de elaborar series de misterio sigue siendo una de las preferidas por los fans, entre los que me incluyo. El concepto puede que no fuese nada del otro mundo, se había visto mil veces en otras series y películas del género, pero la forma en que se llevó argumentalmente, repleta de giros, sorpresas y un misterio que se iba fraguando poco a poco convenció al público y a la crítica.

Sumemos a eso un reparto de lo mejorcito, con algunos "descubrimientos" como Evan Peters o Taissa Farmiga, quienes por cierto protagonizan una de las historias románticas más extrañas del panorama seriéfilo, una fotografía bastante cuidada, acontecimientos que se enlazan al pasado de forma muy convicente, personajes bien construidos y una ritmo envidiable que no deja lugar al aburrimiento. 

Por todo ello, considero que la temporada que originó American Horror Story es, aún hoy, una de las mejores series de misterio/terror del panorama actual.

2º American Horror Story: Asylum

"My Anaconda don't...!"
El nivel, afortunadamente, no decayó mucho en esta segunda temporada. La idea era clara: sembrar el desconcierto y el terror en un Manicomio regentado por monjas católicas. La religión y la fe se contraponían así, de forma magnífica, con la demencia y el diablo, creando una atmósfera terrorífica a la que había que sumar la locura propia de los residentes del manicomio.

A nivel de sustos y terror, es probablemente la temporada mejor elaborada, que no recurre al truco fácil o a la predictibilidad para enganchar al espectador en sus redes. Conviene destacar especialmente dos aspectos; el primero, la magistral interpretación de Lily Rabe como la Hermana Eurnice (incluyendo esa fantástica posesión infernal que mete miedito) y la siempre inquietante presencia de Sylar, digo... Zachary Quinto, quien también da la sorpresa cuando los acontecimientos avanzan.

Si hubiera que achacar algo a esta segunda temporada, sería su bajada de ritmo en los episodios centrales, creando tramas cortas que a nada llevaban por rellenar el "obligado" cúmulo de 13 episodios, algo que hizo un flaco favor a Asylum. Esta pequeña irregularidad aleja, en mi opinión, a esta temporada de la casi perfección.

3º American Horror Story: Roanoke

Siempre es un placer volver a ver a Lana Banana
Parecía que Ryan Murphy y su equipo se estaban quedando sin ideas, la crítica y el público vapuleaban (con acierto) las temporadas anteriores de la serie, salvando sólo ciertos aspectos de las mismas.

Tuvo que llegar Roanoke para volver a poner, con mano firme, las cartas sobre la mesa. La intención de recuperar esa esencia clásica, de volver al misterio y al terror originales, se vio cumplida en mayor o menor medida, haciendo que muchos seguidores de la serie encumbren Roanoke como una de las mejores temporadas. Un servidor sigue pensando que aún dista bastante de Asylum y Murder House, pero sí es cierto que, vistos los precedentes, es la que mejor intenta volver al punto de partida, logrando en el camino entretener al espectador de forma notable.

Bien es cierto que no recupera del todo la forma, pero al menos aprende de los errores cometidos en otras temporadas; por ejemplo, la duración variable de sus episodios, contando sólo lo que deben contar, sin andarse por las ramas ni perderse en desvaríos que no llevan a ningún sitio,

Otro aspecto bien medido es la cantidad de episodios, 10 solamente para Roanoke, cifra más que estudiada y que logra que el espectador esté en todo momento pegado a la pantalla y no sufra bajones de ritmo importantes. Además, el hecho de que se estructure en "tres arcos" bien diferenciados y juegue con el mundo que ellos mismos han construído (basado en hechos reales, recordemos) le da un plus necesario para que no caiga pronto en la monotonía.

Finalmente, hay que destacar también el formato narrativo elegido, el "falso documental", que más allá de servir de postureo visual, permite construir tramas entrecruzadas, llegando a confundir al espectador y difuminando sabiamente la línea entre realidad y ficción. 
Como digo, lejos queda de las mejores temporada de la serie, pero al menos se ve recompensado el intento de volver a las raíces.

4º American Horror Story: Coven

Ya es primavera en El Corte Inglés
Fue aquí donde para mí empezó a caer más gravemente la serie. Suelo decir que Coven es una suerte de Harry Potter con petardeo máximo y más gore del necesario.
Una fórmula que bien podría haber funcionado y que, al menos para mí, se queda en un "quiero y no puedo" que convierten a esta temporada en un espectáculo en el sentido más despectivo que pueda haber.

Para empezar, hablemos de la trama. Más bien busquémosla porque, sinceramente, apenas hay. El punto de partida, la guerra entre las últimas brujas de una estirpe que deben pelear para ver quién es la siguiente Suprema, peca de una simpleza excesiva que, si bien podría ser algo interesante con una construcción bien medida, se queda en... un enorme vacío. No hay nada que motive a seguir viendo la serie más allá de la excentridad de Emma Roberts y sus frases lapidarias (recurso, por cierto, también usado en la otra serie de Murphy, Scream Queens).

Coven deja la impresión de no haber sido trabajada argumentalmente, de haber ido a lo fácil, los chascarrillos tontos, las escenas gore y el abuso de Jessica Lange que, pese a ser una fantástica actriz, si el papel que te dan es una tontuna, poco puede lucirse una, la convierten en una severa decepción.

Así, Coven queda como una temporada para el olvido, donde se empieza a vislumbrar la triste decaída de la serie, que empieza a quedarse sin ideas y a depender del plantel de actores para atraer a espectadores. O incluso cantantes...

5º American Horror Story: Hotel

Yes, me watching this shit
Y llegamos al descalabro monumental, una de las series más aburridas que he tenido el no placer de ver.

Hotel se gusta demasiado a sí misma, se recrea en su pequeña porción de mundo (el hotel donde se ambienta) sin molestarse siquiera en presentar un argumento sólido y con bases cimentadas y unos personajes interesantes.
En su lugar, la trama va dando tumbos por aquí y por allá, sin llegar nunca a ningún puerto, sea bueno o mal (total, qué más da, tenemos a Lady Gaga).

Y ella precisamente representa otro de los problemas enormes de esta temporada. Hotel depende demasiado de Gaga, casi da la sensación (y no estoy muy errado) de que toda la temporada ha sido concebida como un regalo para la cantante, dándole un papel de "vampiresa folladora" que, si bien seguro ha sido divertido de interpretar, nada aporta al conjunto de la trama ni resulta especialmente interesante de ver.

Sí, estéticamente es probablemente una de las mejores temporadas, pero de qué nos sirve un envoltorio bonito cuando el regalo es una tremenda boñiga de vaca. A Hotel le faltan muchas cosas, le falta alma, un argumento al que sostenerse, personajes relevantes.

Le sobra ego, le sobra preciosismo, le sobran cameos que sólo sirven para rellenar minutos y aportan cero al conjunto (por mucho que me alegre ver a Darren Criss en la tele otra vez), y sobretodo, le sobran horas de metraje.

No existe una explicación lógica posible a que la gran mayoría de episodios de esta temporada duren una hora o más. Sería interesante o coherente si fueran para contarme algo relevante, pero no, son minutos (horas) de deleite personal en los que la serie se fagocita a sí misma y hace gala de un onanismo preocupante que deja al espectador más aburrido que desconcertado.
En conclusión, una grandísima pérdida de tiempo que, no en vano, ha hecho a la saga perder una notable cantidad de espectadores.

Nota final: No he comentado Freak Show porque no la he visto, ni la veré. En primer lugar, porque su idea me resulta muy poco atractiva y en segundo lugar porque, a juzgar por las críticas, tampoco me estoy perdiendo nada del otro mundo, y tras la decepción que supuso Coven para mí, ni ganas me quedaron. 

¡Os toca a vosotros! ¿En qué orden enmarcaríais las temporadas de American Horror Story? ¡Contádmelo en los comentarios!

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domingo, 22 de enero de 2017

The Good Place, ¿el paraíso tras la muerte?



The Good Place es otra prueba más de que Michael Schur va camino de ser uno de los mejores creadores de comedia de la televisión actual. 
¿Y quién es Michael Schur? Pues es el creador de la exitosa Parks and Recreation, serie que si no habéis visto vuestra vida es un fraude y está incompleta, así que antes de seguir leyendo, por favor, buscadla y subsanad este error. ¿Ya?
Estupendo.

The Good Place es la nueva creación de este genio, y nos plantea la eterna pregunta de "¿qué pasa cuando fallecemos? ¿adónde vamos?" Pues muy sencillo, dependiendo de la maldad o bondad de tus acciones a lo largo de tu vida, irás a parar o no a este lugar. The Good Place es el nombre que recibe (toma originalidad) el lugar para aquellos que han sido unos santos en vida y pueden así disfrutar de un paraíso donde todo es perfecto y conocer a su alma gemela, aquella persona que les complementa a la perfección.

Sin embargo, algo, o más bien dicho alguien, trastoca esta aparente perfección, y es que nuestra protagonista, Eleanor (Kristen Bell) ha sido una absoluta cabroncita en vida y, por alguna clase de error, ha ido a parar a The Good Place. ¿Cuánto tiempo podrá mantener el secreto? ¿Qué consecuencias tendrá su estancia en este sacrosanto lugar?

También hay tiempo para el humor educativo
No sólo el concepto de la serie resulta interesante (no conozco ninguna otra que use este pilar central para hacer comedia), sino que estéticamente es una tremenda maravilla. Llegas a creerte que ese lugar existe, y está todo minuciosamente recreado. The Good Place es un lugar colorido, lleno de fantasía, donde tus deseos pueden hacerse realidad y cuentas con más de mil sabores de helado distinto, por disparatado que éste sea. Al menos hasta que llega Eleanor, que empieza a enturbiar la tranquilidad del lugar.

Sin embargo, aviso a negantes, no estamos ante una comedia de carcajadas continuas, estamos ante un humor trabajado, con bromas muy repartidas aquí y allá. No esperéis el humor fácil del 80% de la parrilla televisiva, no esperéis gags continuados uno tras otro. 
The Good Place pretende ir más allá, pretende también hacer reflexionar al espectador, de vez en cuando darle en las narices, todo ello aderezado con pizcas de ingenio aquí y allá. Por eso siempre digo que no es una comedia al uso, y por eso quizá no guste a todo al mundo, pero también por ese motivo creo que es de lo mejorcito que he visto en televisión últimamente. The Good Place es una "rara avis" en la televisión pública, es una serie única, especial, que se atreve a ser distinta y arriesgar. El resultado, a mí parecer, es muy bueno, llegando incluso a crear su propias metarreferencias y hacer partícipe al espectador de su juego interno (para ejemplo, un botón: en The Good Place las palabrotas no están permitidas, por lo que las convierte automáticamente. Así, cuando Eleanor pretende maldecir con un "What the fuck?" enseguida le sale de la boca un divertido "What the fork"? Y como esté, muchos otros).

Pullita "inocente" a la tele británica
El reparto de personajes resulta de lo más carismático, y lo mejor de todo es que la serie se toma su tiempo en explorarlos a fondo y dejar que los conozcamos, llegando incluso en algunos episodios a contarnos (con pequeñas piezas, eso sí, sin dejar nunca que se convierta en el centro de atención del episodio) cómo era su vida y cómo terminaron ahí. Así, podemos sentirnos retratados en mayor o menor medida en ellos y descubrir que sus vidas, si bien llenas de bondad, no eran tan perfectas como pudiera parecer.

Y así, durante trece amenos episodios, conocemos el lugar, a sus habitantes, a su arquitecto Michael (Ted Danson), a la secretaria robot que todo lo puede Janet (magistralmente interpretada por D'Arcy Carden) y llegamos a un revelador y sorprendente final. ¿Quién nos lo iba a decir?

Adam Scott brilla como "malo"
Os juro que jamás de los jamases pensaría que una comedia tan aparentemente sencilla como The Good Place tendría un as bajo la manga tan gordo como el que nos presenta en su Season Finale. Dicho giro, brillante, impresionante, genialoso, deja al espectador con el culo pegado a la silla, y encumbra a esta serie como algo más que "una comedia sobre la ética y la moralidad", convirtiéndola para mí en uno de los eventos televisivos del año. 

En pocas palabras, dadle una oportunidad a esta serie, conectad con ella, con su original concepto y sus heterogéneos personajes. Merece realmente la pena.

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jueves, 5 de enero de 2017

Últimas películas vistas

Las vacaciones de Navidad no dan para tanto como parece, ya que apenas he podido ver pelis durante estos días. Sin embargo, alguna sí ha caído y así os lo hago saber coméntandolas una a una, ¿preparados?

                           


-Lo que hacemos en las sombras

Esta peli fue una recomendación de una amiga, con la que, en general, comparto gustos cinéfilos y seriéfilos. También es una peli que tenía pendiente ver desde hace bastante tiempo, así que su recomendación fue un acicate para verla, si cabe, con más ganas.
Y quizá fue el hype lo que la mató un poquito. Reconozco que el concepto es bastante original y los personajes son, como poco, peculiares, ridiculizando, o quizá parodiando, los estereotipos de vampiros y sus leyendas por todo el globo, y así cada personaje representa uno de estos caracteres del folclore chupasangre.
Siendo honesto, es cierto que el filme cuenta con ciertos momentos de apogeo brillantes en los que desmonta con acierto los clichés del género, pero a mí modo de ver, la película resulta bastante vacía y en ciertos momentos las bromas se hacen predecibles. No puedo decir que la película me aburriera (ni llega a la hora y media de metraje), pero quizá esperaba carcajadas y he obtenido un entretenimiento que sólo brillaba puntualmente.

6.50/10

-Sadako VS Kayako

Peli que he visto en buena compañía junto a una fan absoluta y conocedora de las sagas Ju-On (La maldición) y The Ring. En mi caso, conozco estas dos franquicias de terror japonés y asimismo conozco la historia que hay detrás, pero no me hacía especial ilusión ver esta película (y no sólo por el hecho de que no soy especialmente seguidor del género de terror).
Lo que sí esperaba era pasar un mal rato y llevarme algún que otro susto y a cambio... casi parece que he visto una comedia... eso sí, de las malas.
A todos los que estáis pendientes de ver la peli, os adelanto ya que el proclamado enfrentamiento entre estas dos "divas" de lo paranormal se reduce a los últimos 5 minutos escasos de cinta, y para eso resulta bastante patético. Vamos, que nos la han colado bien. 
El resto de la película resulta olvidable, con apenas sustos y momentos de tensión, efectos bastante cutres y dos tramas separadas que sólo confluyen al final, y de una forma forzada. Vamos, es como ver una peli de La maldición y de The Ring, pero con las tramas separadas. Vedla sólo si sois muy fans o si queréis unas risas en compañía.

5/10

-Star Wars: Rogue One

Antes de todo, saquemos al elefante de la habitación: me resulta un poco absurdo comparar esta peli con el Episodio VII, son filmes muy distintos tanto en su ejecución como en su narrativa.
Mientras el Episodio VII nos contaba una historia, por así decirlo, dentro del canon de la saga y con una continuidad, Rogue One es más un capítulo de relleno con una trama que no habría por qué contar pero se ha hecho igualmente, eso sí, con resultados muy positivos en mi opinión.

Vamos, que es una peli autoconclusiva donde uno casi puede suponer lo que va a pasar, al fin y al cabo nos están contando algo que ya sabemos que ocurrió. A mucha gente le sorprende la miríada de muertes que se dan en la peli, pero yo personalmente me lo veía venir, dado que son personajes que únicamente veremos en Rogue One y que al fin y al cabo estamos en una guerra. Parece que Disney aún no ha llegado a infantilizar la saga tanto como muchos temían.

Con todo, la película me ha parecido absorbente, muy entretenida, y con ese espíritu clásico de la saga que muchos echaron en falta en el Episodio VII. Acción a reaudales, efectos técnicos impresionantes y personajes con carisma (aunque quizá no del todo desarrollados, pero tampoco había tanto tiempo).

Antes de terminar, mención de honor a Carrie Fisher, que la Fuerza siempre esté contigo, allá donde estés. Se nos va una de las grandes.

8/10

-Vaiana (Moana) o como la queráis llamar.

Nueva incursión de Disney anual en el "viaje del héroe", esa narrativa a la que la compañía nos tiene tan acostumbrados y que, no por ser predecible resulta menos interesante si se hace bien.

El problema, para mí, es que esta película se me ha hecho demasiado... estructurada, muy obvia, con escasas sorpresas. Quizá la sombra de Frozen es muy alargada, o quizá simplemente no es de las películas más inspiradas de Disney. Pero, ey, que no todo son defectos.

Vaiana tiene virtudes, vaya por delante por ejemplo el hecho de que no estamos ante una princesa, ni hay ningún componente romántico en el filme, algo que se agradece y se aleja bastante de lo que Disney nos suele ofrecer (un camino que ya empezó un poco en Frozen al proclamar el amor fraternal como la base de la trama).

Así, Vaiana es una chica aguerrida, convincente y que no necesita a nadie para convertirse en quien desea ser. Punto a favor.
Por otro lado, la animación resulta más que correcta, destacando las físicas del agua sobretodo (pese a que ha habido pelis con más detalle), y la banda sonora... digamos que cumple. Pero también las ha habido mejores. En mí caso, tengo que reconocer que estoy totalmente enganchado a dos canciones: "You're welcome" y "How Far I'll Go". El resto se me han hecho olvidables.

Sin embargo, la peli carece de esa magia que a veces aporta Disney, aparte de que resulta predecible de principio a fin y el final deja a uno bastante frío. Falta emotividad, falta epicidad, falta... algo.
Por descontado que Viana es una película entretenida y que disfrutarás especialmente en compañía familiar, pero casi parece más que se ha hecho por "cumplir" que por aportar algo más relevante al mundillo de la animación.

7/10

¿Y a vosotros qué os parece estas pelis? ¿Las habéis visto? ¡Contadme!


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viernes, 28 de octubre de 2016

Devious Maids, el mayor "guilty pleasure" televisivo.



Pongámonos en situación. Ha habido un asesinato en Beverly Hills (sí, el barrio de los ricachones que tanto conocemos televisivamente). Una criada llamada Flora ha sido brutalmente asesinada en la casa de los Powell, una pareja adinerada y bastante estirada.

Este acontecimiento causa revuelo entre los amigos y vecinos y entre las criadas que trabajan para algunos de estos adinerados. Sin embargo, una de ellas no es quien dice ser. Marisol Suárez se hace pasar por una criada más para investigar sobre el asesinato… ¿qué intenciones oculta?

Esto que os acabo de relatar (así un poco por encima y por debajo) es la base que asienta la primera temporada de Devious Maids, serie creada por Eva Longoria y que bebe indudablemente de fuentes como Mujeres Desesperadas (no, señores, esto no es plagio, se está influyendo a sí misma).

Sin embargo, a pesar de las posibles similitudes que podamos encontrar, Devious Maids sigue una tónica distinta y se ha sabido hacer a sí misma. No os dejéis llevar por las apariencias, estamos ante un gran divertimento televisivo, uno de esos llamados “guilty pleasures”. ¿Y por qué lo es?
Para empezar, el pilar fundamente de esta son, obviamente, las cuatro criadas protagonistas, a las que resulta imposible no querer.


Tenemos a Rosie, ingenua y apocada, enamorada del hombre para el que friega y limpia. Tiene problemas con el idioma inglés aún, y protagoniza algunas de las confusiones lingüísticas más hilarantes del panorama televisivo. Risas garantizadas. 

Continuemos con Carmen, una diva, enamorada de la ropa y las cosas caras. Odia trabajar como criada y se esfuerza al máximo por vaguear a tope. Su verdadero sueño es triunfar en la música, pero claro… hay que pagar las facturas mientras tanto. Uno de mis personajes favoritos de la serie, es divina ella y todo lo que hace es fabuloso. Aporte generalmente el toque cómico, más que nada porque a la pobre mujer le pasa de todo.


Por otro lado, tenemos a Zoila, la mayor de todas, segura de sí misma y un poco la “madre” del grupo. Trabaja para una adorable señora mayor operada hasta las trancas (Genevieve) con quien mantiene una relación de amistad a pesar de trabajar para ella. La serie no sería lo mismo sin Zoila. Es la más seria y cuerda de todas, pero eso no quita que también tenga algunos momentazos impagables. Mi segunda favorita.

Finalmente, tenemos a Marisol, la criada infiltrada que se terminará haciendo amiga y confidente de nuestras tres criadas anteriores. Es la base que sustenta la primera temporada y la que, al menos en dicha temporada, tiene un papel más misterioso y dramático.

Ahora bien, dicho esto… ¿por qué la fórmula de Devious Maids funciona?
Para empezar, tenemos detrás a Eva Longoria, que suele acertar a la hora de crear telenovelas “a su manera” (si olvidamos la serie del mismo nombre que no duró ni dos telediarios). Sabe cómo enganchar al espectador con su coctel televisivo de misterio más comedia más drama más hombres y mujeres explosivamente atractivos/as. Y funciona, os aseguro que funciona.
Los episodios se os pasarán volando, el círculo de sospechosos está bien plantado y el elenco al completo resulta una maravilla.

Resulta agradable que haya series que no se tomen muy en serie(o) a sí mismas pero que tampoco engañen al espectador. Devious Maids es lo que es y lo sabe, un culebrón de proporciones épicas con un humor muy personal y un estilo muy marcado.
No pretende ser otra cosa, no juega a ser seria (un saludo a Pretty Little Liars), no se esconde. Y por eso la amamos.

Eso sí, aviso a navegantes, los guionistas son muy aficionados a eso de plantar cliffhangers al final de cada temporada, y la serie ha sido cancelada con tres temporadas a sus espaldas. ¿Con esto qué quiero decir? Pues nada más y nada menos que al final de la tercera os vais a quedar con un palmo de narices.

Pese a esto, insisto en que vale la pena verla, os prometo que pasaréis un muy buen rato. Ideal para relejarse, distraerse y dejar que el tiempo pase volando.

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viernes, 7 de octubre de 2016

Braindead, políticos de otro planeta



Quién nos iba a decir que el verano, esa época de sequía seriéfila donde sólo resisten algunas series para saciar nuestra sed de ficción televisiva, nos traería una grandísima e inesperada sorpresa.

Sí, os hablo de Braindead, una serie con un concepto original brillantemente ejecutada. Dicho concepto es tan simple como ¿qué pasaría si unos extraños insectos alienígenas se colaran en la mente de nuestros políticos, ministros y demás enseres de dicha calaña? 

Pues parece ser que los creadores de series como The Good Wife tienen la respuesta, y a pesar de que lo que podría parecer, es una muy satisfactoria. Es difícil jugar con conceptos tan dispares y podría parecer que Braindead se mueve en terrenos muy resbaladizos al no encontrar una identidad propia, ¿estamos ante una sátira política, una parodia, un drama combinado con toques de comedia, una burla al sistema americano? 

Pues sinceramente, todo eso y más. Increíblemente, la serie hace malabares con todos estos conceptos de una forma maravillosa. Pese a unos comienzos algo titubeantes en la que la serie parece no asentarse en ningún género cómodamente, pronto encuentra su lugar y empieza a salirse con la suya.
Estamos ante una “rara avis” en el mundo televisivo, una serie imposible de catalogar y encuadrar en ningún género y a la vez tan especial que resulta imposible no recomendar a quienes busquen experiencias distintas en terreno seriéfilo.


Como te entendemos, querida.

Buena parte de su mérito se debe al estupendo elenco de actores que la puebla, empezando por una maravillosa Mary Elizabeth Winstead, que borda el papel de incrédula pero aguerrida mujer a la que todo esto parece venirle grande, siguiendo por un déspota pero magistralmente interpretado político republicano interpretado por el no menos conocido Tony Shalhoub.

Mención especial a la increíble y cómica pareja formada por Gustav (Johnny Ray) y Rochelle (Nikki M. James), que nos brindan algunos de los momentos más hilarantes y absurdamente brillantes de la serie.

Injustamente, Braindead ha contado con unos índices de audiencia bastante penosos, en gran parte por emitirse en temporada estival, cuando el share baja de forma general y afecta a la toda la parrilla televisiva. Sin embargo, este caso resulta francamente doloroso, porque es una buena serie que, quizá, los americanos no han sabido o querido entender.

Afortunadamente, los guionistas han jugado bien sus cartas y han cerrado bien las tramas, sabedores de este hecho. Por lo tanto, da gusto decir que se puede ver sin problema alguno, no tendréis que quedaros con un molesto final abierto y podréis disfrutar de la peculiar idea que nos propone la serie.

Ah, por cierto, los previously de la serie son una auténtica maravilla en forma de musical. Son de esos que no querréis pasar. Otro punto a favor de Braindead.

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Until Dawn; save the cheerleader, save the... ¿world?


¿Conocéis el género slasher? Ya sabéis, ese tipo de pelis en las que un grupo de adolescentes va de party hard a una cabaña en el bosque, mansión abandonada, casa perdida… cualquier cosa que no parezca muy acogedora y lo más alejada posible de la civilización. Pues eso es exactamente lo que nos propone Until Dawn. Eso sí, en esta ocasión nosotros tomamos todas las decisiones, por lo que si los personajes sobreviven o no depende enteramente de nosotros.

En el juego, encarnamos a un total de ocho personajes: Sam, Josh, Ashley, Chris, Matt, Mike, Emily y Jess. Cada uno de ellos está basado en un actor/actriz del mundo real, así por ejemplo Sam es la imagen virtual de Hayden Panettiere (Heroes) y Josh es lo propio de Rami Malek (Mr. Robot).

Until Dawn nos propone ir alternando entre unos y otros según el momento de la historia en el que nos hallemos, ya que, como resulta obvio en este tipo de género, el grupo no tarda en separarse. 
Al ser un juego apoyado mayormente en la narrativa, el jugador no tendrá mucho que hacer, únicamente ir siguiendo la historia (la cual, afortunadamente es muy interesante, ya que si en un juego de estas características la cagas con eso, apaga y vámonos) y eligiendo qué decisión tomar cuando nos lo permitan. Algunas de estas decisiones influirán decisivamente en el devenir de los acontecimientos mientras que otras únicamente son para dar al jugador algo de libertad y crear drama, o no, entre el grupo.

Asimismo, en determinados puntos del juego tendremos que usar distintas armas y realizar ciertas acciones. El sistema es el mismo que al tomar una decisión, pero aquí la rapidez y la habilidad sí juegan un papel relevante.

Until Dawn se compone de un total de 10 episodios, cuya duración estimada dependerá del jugador, aunque hay que reseñar que es un juego bastante lineal, y en las pocas partes en las que se permite explorar tampoco hay demasiado que hacer, aunque siempre es recomendable hacerlo para hallar pistas sobre la trama y tótems que nos mostrarán visiones sobre futuros acontecimientos, para así poder prepararnos e intentar evitarlos.

A pesar de esto, el juego no nos durará más de unas 9 horas, y dado que la trama siempre invita a seguir jugando (bien implementados cliffhangers), es probable que nos ventilemos el juego enseguida. Eso sí, siempre tenemos la posibilidad de volver a jugar para intentar hacernos con todos los tótems o para tomar otras decisiones y ver qué ocurre. Recordad que el objetivo final es lograr sobrevivir con todos los personajes, una tarea que os aseguro no resulta nada fácil.

Until Dawn propone una experiencia no apta para cardíacos, llena de sustos que no te esperas y situaciones muy tensas (en algunos momentos del juego un servidor contenía la respiración sin darse cuenta, así que imaginaos), por lo que si os gusta pasarlo un poco mal o este tipo de género, resulta más que recomendable.

Nota: Premio a los que hayáis pillado la referencia en el título de la entrada en relación a Until Dawn.
Nota 2: El premio es metáforico y no tiene valor económico ninguno. En caso de duda, consulte a su farmacéutico.

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