domingo, 5 de marzo de 2017

Emerald City, regreso al mundo de Oz


Si hay un mundo imaginario que ha recibido miles de interpretaciones por parte de diversos medios, ése es el maravilloso mundo de Oz. Originalmente, conocimos este mundo en la conocida película El mago de Oz, protagonizada por Judy Garland. Dirigida inicialmente al público infantil, la película supo encontrar también en el público adulto un buen aliado, capaz de leer los trasfondos y mensajes que escondía el filme.

Anteriormente, en el año 1900, se publicó un libro titulado El maravilloso mago de Oz, novela que, a pesar de ser vendida para el público juvenil, en el fondo era una alegoría socio-política sobre la situación americana a finales del siglo XIX. Fue tan exitoso que el autor pudo escribir un total de 13 libros ambientados en este fantástico mundo, llamando a la saga Land of Oz. Las novelas compartían personajes con la película original, pese a que su argumento era radicalmente diferente.

A lo largo del tiempo, hemos visto muchas otras ramificaciones de Oz, tanto en el cine (la malograda película Oz, un mundo de fantasía, del año 2013), como en la literatura, donde actualmente está en boga la saga Dorothy debe morir, una inventiva aproximación a esta historia.

"¡Ese ventilador, leches!"
Centrándonos ya en lo que nos ocupa, Emerald City nos plantea una versión actualizada de esta historia, que a pesar de guardar ciertas semejanzas con la historia primigenia, también se aleja bastante de la misma. Conviene destacar también que la serie está basada en la saga de novelas de la que os hablé anteriormente, Land of Oz. Ahora bien, ¿es un digno visionado?

Pues sí y no, la verdad. Una de las grandes lacras que creo que tiene esta serie de la NBC es su reducidísmo número de episodios, que obliga a apresurar tramas, ignorar otras y limitar en demasía el necesario desarrollo de personajes. Podemos entender los objetivos y motivaciones de algunos de ellos (los menos), pero al haber un número de ellos tan amplio para una serie tan breve, todo acaba reduciéndose en exceso y en consecuencia la serie peca de una simpleza excesiva con personajes planos.

Por otro lado, el rumbo que toman ciertos personajes se hace en ocasiones ilógico, casi inexplicable, pasando de una cosa a otra según les va, injustificando la trama y sirviendo únicamente a la historia episódica que hay en cada momento.

¿Handsome? ¿Hot? ¿Hipster?
Y es una pena, porque he de reconocer que la serie empezó bastante bien, partiendo de un concepto interesante pese a ser familiar y presentando un mundo de Oz muy interesante y que parecía bastante rico en detalles. Y es que si hay algo que no se puede achacar a Emerald City son los efectos técnicos y los escenarios (rodados en su mayoría en Barcelona), donde la serie cumple bastante bien y nos hace sumergirnos en su mundo. Una lástima que el guión nos saque bastante de Oz. Si tan sólo Once Upon a Time aprendiera un poco a nivel técnico de esta serie...

Hay ideas interesantes, incluyendo un momento que me ha recordado a la gran Lost, donde parece que la serie empezará a revelar cosas muy interesantes y a dejarnos sorprendidos, pero no, enseguida se detiene y no va a mucho más, sirviendo sólo para presentar el interesante trasfondo del mago, probablemente uno de los pocos personajes cuyo desarrollo ha resultado convincente.

Me gustaría decir que son OTP, pero....meh
El futuro de Emerald City es incierto, y yo creía que iba a ser una temporada única, dada su extraña duración de 10 episodios y que todo parecía encaminarse a un fin, pero han quedado frentes abiertos que se resolverán o no en una improbable segunda temporada.

Recomendada sólo si sois aficionados a las historias de fantasía y os interesa especialmente el fantástico mundo de Oz. La serie es, al menos, entretenida, pero tenía mucho potencial para ser más que una sombra de lo que finalmente fue.

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