miércoles, 12 de abril de 2017

Mi Top 10 de Eurovisión 2017

A falta de apenas unas semanas para la celebración del festival de Eurovisión 2017, que este año tendrá lugar en Kiev los días 9, 11 y 13 de mayo, yo ya tengo mis favoritas. En el vídeo que veréis al final de la entrada, tan sólo se ha hecho un Top 7 por exigencias del sistema de puntuación, pero aquí podréis ver algo más, ya que os dejo mi TOP 10, revisando por supuesto los 7 presentes en el vídeo. ¡Arrancamos!

10. F.Y.R Macedonia — Dance Alone


Reconozco que es una canción marchosa, alegre, positiva y semi-modernilla, se pega con cierta facilidad y es difícil que te suelte. Sin embargo, no araña más puestos en la lista porque se me termina haciendo muy repetitiva y el estribillo se me queda demasiado “tonto”.

9. Islandia — Paper


Me pesa y me duele que no esté más arriba, porque creo que es una de las canciones más infravaloradas de este año, pero es que no podía intercambiar ninguno de los siguientes puestos. Paper es un tema más que destacable, con una estética envidiable, una cantante con una marcadísima identidad, buena voz y una letra muy atinada.

8. Austria — Running on air


Nathan Trent tiene un carisma arrollador, y considero que esta canción es quizá la más próxima en cuanto a estilo a nuestro representante español. Sin embargo, mientras Do it for your lover se me queda algo floja, la apuesta de Austria me parece más sólida, más redonda, y por eso aparece en este puesto.

7. Moldavia — Hey Mamma


Como ya comento en el vídeo, en un año plagadito de baladas  y canciones lentas, apuestas como la moldava se hacen más necesarias que nunca si no queremos un festival de bostezos y carente de ritmo. Hey Mamma apuesta por la diversión más pura, con el estilo tan marcado y personal de SunStroke Project y su mítico saxofón.

6. Chipre — Gravity


Ay, Chipre. Una canción que me enamoró a primera escucha, pero que a medida que oía otras canciones y me iba encariñando iba descendiendo puestos en mi personal top. No me parece mal tema para nada, y a todos aquellos que lo escuchen por primera vez en directo seguro que les convence. Sin embargo, peca de una excesiva simpleza en su conjunto y puede llegar a cansar con cierta facilidad. Con todo, bien merece mi sexto puesto.

5. Azerbaiyán — Skeletons


Espero, de verdad, que pase a la final, pues me parece un muy buen tema. Quizá no sea fácil ni entre a la primera, pero su conjunto me parece de notable. La estética, la letra, la cantante y su peculiar voz, ese potente estribillo que remueve la canción. De verdad, este país nunca me decepciona.

4. Suecia — I can’t go on


Primer año que veo el Melodi, y he quedado maravillado. Qué alto nivel de producción, qué respeto al festival, qué grandiosidad a nivel técnico. Una pasada. Prácticamente todos los temas podrían ser llevados al festival y superarían con mucho a la media que hay este año. El afortunado ha sido Robin, con un tema que derrocha estilo, buen rollo, carisma y un baile tremendamente característico.
Sin embargo, permitidme añadir que Suecia hubiera arañado más puestos en este top si hubieran llevado a Mariette o a Wiktoria. No siempre se puede tener todo…

3. Francia — Réquiem


Francia es un país por el que yo personalmente no suelo dar un duro en Eurovisión. Sus temas me suelen parecer “blandos” y apáticos. Este año, sin embargo, considero que llevan un temazo fantástico. La decisión de cambiar el estribillo para anglosanizarlo quizá no ha sido demasiado correcta, pero en mí caso no me chirría tanto. Eso sí, obviamente el conjunto queda más armónico siendo todo en francés. Con o sin ese detalle, fantástica.

2. Suiza — Apollo


Amor a primera escucha, a segunda, a tercera… a todas. Me apasiona esta canción. Di tú que no inventa nada, ni innova, pero es tan, pero tan pegadiza, tan bonita, tan Eurovisiva. Si hubiera un manual de cómo hacer una canción para el festival, esta canción lo sigue al 100%. Precisamente por eso, se encuentra con tantos fans como detractores. Contadme entre los primeros.


1. Italia — Occidentali’s Karma


Indiscutiblemente, Italia se lleva la palma este año. Los astros se alinean para conformar el pack perfecto e indivisible. Un cantante con muchísimo carisma, una canción absolutamente brillante, una puesta en escena tremendamente acorde y buen-rollera y un baile y gestos que le van como anillo al dedo. Para mí, sin duda, el tema que merece la victoria este año.

¡Os dejo, ahora sí, el vídeo en el que debatimos estos y otros temas aportando opiniones muy diferentes!





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domingo, 9 de abril de 2017

Big Little Lies, lo que la verdad esconde

No siempre son necesarias múltiples temporadas y capítulos para contar una buena historia. Big Little Lies, la última producción de HBO, basada en el libro de Liane Moriarty con título homónimo, es una mini-serie de tan sólo 7 episodios que ha maravillado. ¿Cuál es su secreto?

Esta pregunta tiene más de una respuesta. Big Little Lies es la atinada mezcla de varios elementos que la convierten en un producto relevante, interesante y más que necesario actualmente.

Una gran verdad que conviene resaltar
Por un lado, su historia, acertadísima mezcla entre drama, thriller y humor negro. Como telón de fondo, tenemos un asesinato, dato que sabemos porque a medida que discurre la trama entrevemos pequeñas piezas en las que los habitantes del pueblo son interrogados acerca de ese hecho. Con ese hilo, logra mantenernos pegados a la pantalla, deseosos de saber quién ha sido el asesinado y quién ha cometido el crimen. Y, sin embargo, esto no es ni de lejos lo importante en la serie.

Para nada.

La clave vital de Big Little Lies es la multitud de temas que trata, con precisión quirúrgica, sutileza, savoir-faire y sin ser condescendiente ni edulcorar ciertas situaciones.
Así, por ejemplo, la serie trata temas como el acoso escolar en los más pequeños (que en el fondo es la base de la trama, el hilo del que luego se va tirando para descubrir los no pocos secretos de sus personajes), la infidelidad en el matrimonio, la paternidad, la violencia de género, el maltrato físico y psicológico, el snobismo, la educación, la presión social, la hipocresía de los pueblos pequeños y cómo a veces los padres no se dan cuenta de la enorme presión que imponen en sus niños para alcanzar sus objetivos.

Maravilloso personaje el de Witherspoon
Sin duda, otro de los elementos clave en la calidad de la serie pasa por su maravilloso elenco. Y ya no sólo me refiero al trío protagonista; una fantástica Reese Witherspoon, a la que es imposible no adorar incluso cuando se equivoca; una increíble e inesperada Shailene Woodley, que demuestra que no sólo es hábil en la interpretación de personaje más juveniles y cuyo papel es quizá uno de los más duros de la serie; o una magistral Nicole Kidman, que vuelve a brillar como ella sabe en un papel duro, crudo y llevado con suma delicadeza.

Sin embargo, también es justo destacar a Adam Scott, que demuestra que no siempre ser el marido perfecto te asegura nada en la vida; una increíble Laura Dern, madre fuerte, independiente e impetuosa que hará lo indecible por proteger a su hija, o el difícil papel de Alexander Skarsgard, que se pone en la piel de maltratador y logra una interpretación muy convincente.

Cuando los padres son peores que los hijos
La suma de todos estos ingredientes es lo que hace grande a Big Little Lies. El poso que deja en el espectador cuando ha finalizado, cuando todo llega a su fin, en una resolución consecuente y lógica que, sin embargo, quizá ha sido un pelín apresurada. Con todo, no es ni mucho menos óbice para dejar de darle una oportunidad a esta pequeña joya que, lo digo ya, es una de las mejores series de 2017, pese a que el año no haya llegado ni a su ecuador.

Big Little Lies es una oda a la vida sin secretos, a la fraternidad entre mujeres, la lucha por el verdadero bien común y la unión por la protección de nuestro futuro, que al fin y al cabo son los más pequeños de la casa. 

Una imagen vale más que mil palabras

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miércoles, 5 de abril de 2017

El ciclo narrativo de The Walking Dead

Recientemente hemos dichos adiós a una de las temporadas más aburridas polémicas de la serie de zombis de AMC. Es difícil, a estas alturas, defender ya la serie, pues han sido 16 episodios tremendamente irregulares, mediocres y en muchas ocasiones hasta forzados. Así, cabe preguntarse: ¿Debería ir terminando esta serie? ¿No quedan ya ideas por explotar ni re-visitar? ¿Da signos de agotamiento The Walking Dead?
A lo largo de este texto, intentaremos resolver estas y otras dudas acerca de la popular serie.

En primer lugar, creo que no debemos obviar al elefante en la habitación, y es que desde hace 3 o 4 temporadas el ciclo narrativo de la serie viene siendo el mismo, sin apenas cambios o diferenciaciones. La estructura de The Walking Dead ya no supone ninguna sorpresa para el espectador, que lleva viviendo las mismas situaciones argumentales desde hace años, a saber: nuestro grupo (prácticamente invariable, aunque siempre queda alguno por el camino) llega a un nuevo lugar, disponiéndose a transformarlo en un sitio donde quedarse y hacer vida como buenamente puedan. Sin embargo, shit happens en forma de alguna clase de némesis o alguna cagada que les obliga a irse del lugar y buscar un nuevo asentamiento. Y así constantemente. Es algo que lastra muchísimo la capacidad de sorprender de la serie, de innovar, de aportar algo distinto.

Yeah, like this season...
Y éste es precisamente otra de las lacras actuales de la serie: se ha perdido el factor de lo inesperado, la sorpresa que nos dejaba con el culo torcido. Desde hace un tiempo, los golpes de efecto de la serie se basan en escenas truculentas extremas y muertes de personajes sólo para provocar alguna clase de reacción en el espectador. Los guionistas están optando por los trucos fáciles, la magia de segunda, para intentar mantener a sus cada vez menos espectadores atados a la pantalla. Y algunos empezamos a ver esto, empezamos a cansarnos de que la serie se haya asentado en el recurso fácil, el guión efectista y manido.

Quizá por eso esta temporada haya sido tan soporífera, pero... ¿en qué momento se torció todo? Los primeros episodios de la serie resultaron hasta buenos, con un inicio espectacular, tenso, que recordaba a los buenos inicios de la serie. Sin embargo, a medida que se sucedían los capítulos íbamos perdiendo la fe, esperando alguna clase de giro o momentazo que nos mantuviera en vilo... y poco a poco, semana tras semana, descubríamos que este momento nunca llegaba.

La suerte de Carl... always. Y el tigre con conciencia
La serie se ha empeñado en intentar convencernos de la importancia de los personajes, decidida a otorgarles un trasfondo, llegando al innecesario extremo de hacer varios capítulos enfocados a sólo uno o dos personajes. Y para mí ha sido el gran fallo de la temporada. 
Ojo, cuidado, no digo que no sea vital y necesario para una buena serie asentar a sus personajes y proporcionarles contexto y circunstancias, pero lo que me ha parecido pueril ha sido hacer capítulos enteros sólo para uno de ellos. Bien se podría haber solucionado esto, intercalando por medio escenas en otros lugares, al fin y al cabo tenemos varios lugares importantes en esta temporada. Hubiera sido acertado poner menos el foco en un personaje y haberlo alternado con alguna escena que nos permitiera conocer la vida más a fondo en los otros asentamientos.

Otro aspecto que no ha ayudado a estos episodios de personaje, ha sido su duración. Casi 1 hora por capítulo en la mayoría de las casos. Me parece normal dedicarle mucho tiempo a un episodio si lo que vas a contar es importante o es necesario ese tiempo para preparar tramas o contextos. Pero me ha dado la sensación de que se podría haber contado exactamente lo mismo, sin perder un ápice, en menos tiempo, quizá los 40 minutos habituales hubieran sido suficientes.
Por poner un ejemplo, la duración de 1 hora del capítulo dedicado a Tara (personaje, por cierto, que cada vez me parece más irrelevante y que no creo que mereciera episodio propio para lo que se nos ha contado) ha sido tremendamente innecesaria. Muchos me dirán: <<Sí, pero ha servido para que conozcamos un nuevo asentamiento.>> 
Sí, eso hubiera molado si luego se le hubiera dado algún uso en el contexto argumental, más allá de que posteriormente Rick y los suyos las invaden para hacer uso de sus armas un poco por el morro. Y ya. Eso es todo. Pues no me cuela. Si presentas un nuevo recurso narrativo, al menos asegúrate de que luego va a ser relevante de alguna forma y no simplemente para ponernos en contexto un personaje que, repito, creo que no lo necesitaba.

Ya sabéis por qué esto va aquí
Podría alegar lo mismo de todos y cada uno de los episodios dedicados a un personaje. Incluso llego a pensar que este recurso, muy útil para rellenar capítulos, es una muestra de la falta de coherencia de ideas del guión, que no sabía muy bien todavía cómo llegar al clímax de esta guerra (pero de eso hablaremos luego).

¿Por qué ahora? ¿Por qué la serie se ha empeñado en que conozcamos mejor a Sasha, Rosita, Tara o Eugene cuando llevamos varias temporadas con ellos? ¿No se podría haber hecho antes? No, claro que no, porque era ahora cuando hacía falta llenar minutos. 
Por otro lado, este recurso me parece muy obvio, es lo típico de "vamos a hacer que el espectador conozca mejor a ciertos personajes para que luego den más penita al morir". Pero esto no debe presentarse de forma tan obvia, queridos guionistas. Debe ser sutil, el espectador tiene que encariñarse con ellos porque lo siente así, no porque se ha escrito un guion preparado y dispuesto para provocar ese golpe de efecto a posterior, perdiendo así toda emoción. A mí si me meten a calzador estos trasfondos, pues me voy a dar cuenta, y lo que ha conseguido es que la mayoría de episodios me parecieran un tostón.
Porque así no logro empatizar con nadie, porque estoy viendo el truco detrás del biombo, estoy dándome cuenta de las intenciones que hay, y eso no es lo que deberían hacer las buenas series.

He dejado para el final otro aspecto bastante decepcionante de esta séptima temporada de TWD, y ha sido su final. Normalmente la serie nos tiene acostumbrados a finales muy bien escritos, cargados de emoción y tensión. En esta ocasión a mí se me ha quedado todo a medio gas, la verdad. La guerra prometida no ha sido más que un altercado introductorio para la guerra real que, dicen, vendrá en la siguiente temporada.

Un aplauso para los guionistas, por favor, por lograr que los espectadores nos tragáramos una mediocre temporada para luego decirnos que esto había sido el principio, que lo bueno viene después. O sea, que entonces me he tragado ya lo malo.
Pues yo estoy cansado, estoy harto de temporadas así de malas para que luego me vendan otra vez el hype y el humo, que por cierto no siempre se cumple. 

Por el momento, el showrunner de la serie ha prometido que la octava temporada será "más grande e intensa". Nos ha jodío el chaval, esto no es muy difícil teniendo como antecedente semejante descalabro de temporada.

Hablemos de esa "guerra" del episodio final. Una guerra de traiciones, una muerte asegurada y predecible y un enfrentamiento pretendidamente épico, recalco lo de pretendidamente. Ha sido un golpe fácil, una sorpresa tonta. Ha habido escenas totalmente risorias. 
¿Por qué, si tenían a Negan a tiro varias veces, nunca llegan a apretar el gatillo? Porque la serie no está preparada todavía para dejar de explotar a uno de sus mejores villanos, lo sé, pero entonces no plantees estas situaciones absurdas.
¿Por qué el tigre tiene conciencia del bien y del mal y sólo ataca a los "malos"? Eso me ha hecho mucha gracia, y no para bien.
¿Por qué los traidores han esperado al final para revelar su oh, malvada traición? Si trabajaban con Negan, bien podrían haber terminado antes con todo en lugar de alargar esa situación de forma tan absurda.
Por otro lado, no me gusta nada lo que la serie está haciendo con Michonne, relegándola a una mera comparsa de Rick cuando ella ha demostrado mil veces lo fuerte e independiente que es. ¿Es necesaria esta relación? No, para nada, y menos si va a condicionar a un personaje como ella.

En definitiva, un servidor ha perdido las ganas, el interés y la motivación por esta serie. Todos aquellos que defienden esta temporada escudándose en el "es necesario", "tenemos que conocer a los personajes", "es pura psicología". ¿Queréis una serie de personajes bien hecha y pura psicología? Skins es un perfecto ejemplo, pero por favor, no al postureo de defensa de TWD. Cuando es una buena serie, me parece justo aclamarla. Cuando no lo es, me parece inútil defender una temporada que fácilmente está, junto a la Granja, entre las peores de toda la serie.

Por mí parte, que no cuenten conmigo para la guerra. He dado ya demasiadas oportunidades a una serie que ya no me gratifica. Cabría finalizar planteándose si, en el fondo, los verdaderos muertos vivientes han sido los espectadores de esta temporada, que entre bostezo y bostezo buscaban algo de "cerebro" en una trama decepcionante y plana.

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martes, 21 de marzo de 2017

The Royals, ¡aquí no hay quien reine!


No es fácil reinar en Gran Bretaña, y si no que se lo digan a los protagonistas de The Royals, serie del minoritario canal E! que ya lleva 3 temporadas a sus espaldas y ha sido renovada para una cuarta.

Lo primero que hay que aprender de esta serie es a no tomársela demasiado en serio, ya que pretende ser lo que es, una mamarrachada real de lo más entretenida que, no obstante, a medida que progresa en su trama, adquiere tintes algo más serios y dramáticos.

Siempre fantástica Queen Helena (Elizabeth Hurley)
Así, se nos presenta a una ficticia familia real algo disfuncional. El actual rey, Simon Henstridge, harto ya de la situación acomodada y las disputas familiares por el sucesor del trono, decide anunciar la absolución de la monarquía, algo que no sienta nada bien entre su familia, que piensa que se ha vuelto loco y no entienden bien sus motivos.

Es entonces cuando todos deciden rebelarse contra él, especialmente Cyrus, el tío déspota y ególatra que odia a su hermano por ser todo lo que él jamás será. Por otra parte, su esposa la reina Helena parece más interesada en acostarse con otros hombres y en minar la moral de su hija, Eleanor, una rebelde sin causa aficcionada a las drogas de todo tipo y empeñada en arruinar la imagen de su familia.

Finalmente tenemos al príncipe Liam, quien en un principio parece el más normal de la familia, intentando entender los motivos de su padre, a quien adora, a pesar de que tampoco duda en liarse con todo lo que pilla.

Jasper, uno de los personajes mejor desarrollados
Con este contexto, bien podéis entender lo que nos plantea esta serie. Podéis incluso pensar que es una suerte de versión monárquica de Gossip Girl, con pullitas, vaciles y situaciones estrafalarias.
La primera temporada sienta las bases de los personajes, su contexto, situación y el origen de las disputas familiares, que se remontan tiempo atrás, mientras vamos conociendo poco el trasfondo de cada personaje para intentar entenderlo mejor.

Así, mientras en sus inicios The Royals se centra en el petardeo más puro y sincero (nunca jugando a ser pretenciosa, sino mostrando sus cartas con honestidad), la segunda temporada empieza a tomar un cariz algo más serio y vamos conociendo algunos de los no pocos secretos que esconde esta familia tan turbia. Así, dejamos el mamarrachismo un poco a un lado para hacia mitad de temporada asentarnos en un drama bastante más serio que incluso involucra asesinatos y grandes misterios.

Tendréis bastante fanservice de Will Moseley. Sí, el de Narnia
Y llegamos por fin a la tercera temporada, la más reciente, donde la serie parece haber casi abandonado por completo sus orígenes de locura y parece centrarse ya simplemente en desarrollar la situación familiar. Sólo sus dos o tres primeros episodios vuelven a abrazar ese mamarrachismo añorado que tanto se echaba en falta. Y es quizá el fallito que ha tenido esta temporada, que ha querido jugar más en serio y ha olvidado parte de lo que fue su esencia, provocando episodios irregulares mezclados con otros muy buenos, convirtiéndola, por el momento, en la temporada más flojita de la serie.

En cualquier caso, no estamos ante una mala serie, al menos si sois conscientes de lo que vais a ver. The Royals es entretenimiento puro y duro al que no hay que buscarle nada más. Es algo para desconectar mientras lo ves y olvidarte de tus problemas y de la vida un rato. Y tranquilos, que si queréis tramas amorosas y shippeos, los tendréis más que asegurados.

#KingLiam
#Jaspenor

FML, uno de los "mottos" de la serie
Dadle un tiento, probad a ver los primeros episodios y decidid vosotros mismos, pero dejaos llevar por este culebrón monárquico.

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sábado, 11 de marzo de 2017

-Especial The Vampire Diaries- Una retrospectiva de la serie por temporadas


Se nos ha ido una de las series insignia de la CW, una serie que prácticamente nació con el canal y pronto cautivó a propios y extraños, en principio por estar basada en la saga de novelas de L.J. Smith, pero pronto perdería ese arraigo para convertirse en un producto independiente nada atado a los libros homónimos.

A través de este artículo, repasaremos la serie temporada a temporada, incluyendo los acontecimientos más destacados de cada una, al menos desde mi punto de vista. Sentíos libros de escribir en la sección de comentarios cuáles han sido para vosotros esos momentos inolvidables de "The Vampire Diaries", que ha habido muchos y es fácil dejarse alguno en el tintero. ¿Comenzamos a repasar las andanzas de los Salvatore?

Qué mala es Katherine, y como la amo (Parte 1)

TEMPORADA 1

Todo comenzó con Elena Gilbert, y lo cierto es que todo terminó con ella. En esta primera temporada se nos ofrece una primera toma de contacto con Mystic Falls y se nos dibuja a los dos hermanos vampiros, cuyas personalidades radicalmente opuestas provocarán más de un conflicto. Siguiendo la base establecida en las novelas, Elena enseguida conoce a Stefan y entabla una tierna relación con él, mientras Damon, por su parte, se dedica a sembrar el caos (¿recordáis que se convertía en cuervo?).

Qué mala es Katherine, y como la amo (Parte 2)
Las bases de la serie se asientan muy bien, los personajes resultan carismáticos y se empieza a vislumbrar ese más que probable triángulo amoroso con nuestra aún adolescente Gilbert en el instituto. Estamos, pues, ante un inicio muy entretenido, con cierto aire oscuro y con un Damon fantástico que se convierte en némesis por derecho propio. Y no puedo terminar este comentario de la temporada uno sin destacar ese maravilloso cliffhanger que nos dejó a todos con el culo torcido y que presagiaba una segunda temporada épica.

TEMPORADA 2

Si hubo algo a mejorar de la primera temporada eran los personajes secundarios, quienes por suerte sí logran brillar en determinados momentos en esta segunda.

Así, por ejemplo, aparte de ratificar lo buena villana que es Katherine, que simplemente hace lo que le viene en gana y se dedica a sembrar el caos de formas maravillosas, también vimos por primera vez a Klaus, que pronto se convertiría en un personaje muy relevante en este mundillo de Julie Plec y en otra adición interesante al mundo de villanos de la serie. 

Otro personaje que empieza a coger interés y protagonismo leve en esta temporada fue Tyler, quien empieza a lidiar con su lobuna maldición creando interesantes contrastes y ampliando el espectro paranormal de la serie. Nuevamente, la temporada nos deja con un cliffhanger muy interesante que involucra especialmente a Jeremy, quien ve a dos personajes que se consideraban fallecidos (ya sabéis que en esta serie las muertes son como cambiarse los calzones).

He pensado que estaría bien poner esto. De nada, bitches
Tenemos una segunda temporada muy interesante, con un conjunto de personajes que va creciendo y ganando en interés e intensidad, importantes revelaciones, grandes momentos y un mejor equilibrio entre tramas que yo no se centra tanto en el trío Elena-Damon-Stefan, algo que sirvió para no estancar la serie e insuflarle nueva vida para que no cayera tan pronto en el agotamiento. Bien jugado por parte del equipo de guionistas.

TEMPORADA 3

A mi juicio, unas de las mejores de la serie, con grandes acontecimientos muy importantes, escenas memorables y un excelente equilibrio entre tramas.

En esta tercera temporada, Klaus se termina de consagrar como uno de los villanos más carismáticos y queridos de la serie, llegando incluso a obtener su propia serie spin-off. Ya no sólo tenemos su presencia, sino que la familia de Originales crece con la llegada de la estupenda Rebecca, que jugará también una importante baza en las tramas de temporada, llegando a obtener cierto grado de complicidad con Stefan. El binomio de personalidades Klaus-Rebecca representa dos caras de la misma moneda, que da lugar a interesantes conversaciones y formas distintas de llegar al mismo fin.
Por si esto fuera poco, la transformación de Caroline a vampiresa se consagra en esta temporada (gracias, Katherine, por tu intrínseca maldad), lo que da lugar también a interesantes tramas para el personaje, que debe lidiar con este difícil cambio a su peculiar manera, ironías de Damon mediante.

Sé que todos recordamos esta última escena
Aún más, en esta temporada también lidiamos, al final de la temporada, con la conversión de Elena a vampiresa también, lo que nos deja otro estupendo cliffhanger y con ganas de una cuarta temporada. Ya tocaba que la protagonista se fuera al "lado oscuro"... bastante aguantó.

Como ya dije, temporada ascendente de The Vampire Diaries, con mil acontecimientos muy bien llevados, tramas que se conectan con lógica y una evolución coral en casi todos los personajes. Si tan sólo todas fueran así...

TEMPORADA 4

No se puede negar que si hay algo que sabe hacer bien esta serie es crear villanos interesantes, y lo sigue demostrando. Con la marcha de Klaus y compañía a su propia serie (aunque volverán de cuando en cuando para tocar la moral maravillosamente), necesitábamos un revulsivo para volver a sentir esa sensación de que hay un peligro real en Mystic Falls. Y llegó, pero de una forma bastante atrevida.

¿Qué hacer cuando tu peor enemigo eres tú mismo? Eso precisamente es lo que debe plantearse Elena en esta temporada, intentando hacer frente como buenamente puede a su transformación reciente. Sí, tiene a Caroline a su lado ayudándola, pero es que no todas las personas asumen de igual manera en lo que se han convertido, y para Elena va a ser un camino plagado de espinas.

Tyler, ese personaje tan poco valorado argumentalmente. Normal que se enfade
Su preocupación llega al punto de que empieza a parecerse a Katherine, a quien odia profundamente, llegando incluso a replantearse su propia humanidad, o lo que le queda de ella. Por si esto fuera poco, su nuevo estado vampírico le acerca más a Damon, por quien empieza a sentir cosas extrañas, a pesar de que al principio lo achaca a su transformación, en lugar de plantearse que él, de alguna forma, siempre ha estado ahí para ella. Y es que todos sabemos que estos dos van a acabar siendo endgame, ¿no? Esa dualidad entre si será amor o sólo lo parece (sí, acabo de hacer esa referencia) es uno de los puntos clave de esta temporada.

¿Cuánto hubo que esperar para este momento? ¿Cuántos/as llorasteis o aplaudisteis?
Sin embargo, no se pueden sostener 22 episodios con las dudas existenciales de Elena, por lo que necesitamos a otro cabroncete más para liarla parda, y en esta temporada comenzamos a vislumbrar al próximo gran villano de la serie, Silas. Si recordamos, Jeremy había fallecido en la temporada anterior, y Bonnie, enamorada como estaba del pequeño Gilbert, estaba empecinada en intentar traerlo de vuelta. Sí, lo consigue, de cara al final de temporada, pero eso trae consigo una consecuencia que nadie esperaba y por la que todos pagarán, el malvado doppelganger de Stefan.


TEMPORADA 5

"El otro lado" protagoniza casi en su totalidad esta quinta temporada, jugando con la vuelta de muchos personajes de forma esporádica y con recuerdos de otras temporadas.

¿Qué? ¿Que he puesto muchos gifs de Katherine? Yo qué va...
A lo largo de la temporada, y mediante interesantes flashbacks, vamos conociendo el origen de Silas y su trasfondo para llegar hasta donde está actualmente, intentando dar motivos por los que actúa como tal. Una vez más, Nina Dobrev se "desdobrav" para interpretar a otro personaje, el auténtico amor de Silas en el pasado que, oh, casualidades de la vida otra vez, es idéntica a Elena. Lo de esta mujer es para mear y no echar gota.

Silas y su amor pondrán en tela de juicio la relación de Damon y Elena, la cual estará llena de drama, turbulencias y muchos momentazos. Para regocijo de los fans, esta temporada trae de vuelta a Klaus, ya que el hecho de abrir "el otro lado" también afecta a sus tramas, jugando así con las dos series en una especie de crossover (que esto no lo inventó Arrow) cuyo principal objetivo era aumentar la base de espectadores de The Originals, que no parecía ir tan bien como se esperaba. 

Finalmente, la serie juega otra vez con nuestros sentimientos alzando otro cliffhanger de esos que te dejan plantado en el sillón; Damon y Bonnie juntos y solos en "el otro lado". ¿Cómo se sale de ahí?

TEMPORADA 6

Buena parte del cast de la serie nos decía adiós en esta temporada, entre ellos Nina Dobrev, Steve R. McQueen o Michael Trevino (a quien también veríamos en The Originals). Así pues, tocaba llenar de feels y nostalgia la temporada para darles una digna despedida. Sin embargo, no todo serían despedidas, ya que tendríamos la vuelta de Alaric y la inclusión de un nuevo personaje, Enzo, que enseguida pondrá al fandom patas arriba (un vampiro sexy con acento británico, pues obviamente).

Lo bien que le sienta a Stefan hacer de malo
Caroline, por su parte, debe lidiar en esta temporada con el duelo tras haber perdido a su madre, su pilar principal en la vida y su único familiar vivo. La serie juega con su humanidad de una forma que me pareció magnífica y posiblemente sea la temporada donde realmente se puedan ver mejor las dotes interpretativas de la actriz, ya que su trama de inhumanidad fue brutal.

En esta temporada, dejamos a Bonnie y Damon en "el otro lado", viviendo su particular día de la marmota e intentando por todos los medios escapar de allí. Esto consigue que ambos estén obligados a entenderse y empiecen a forjar la que es posiblemente la mejor relación de amistad de la serie, ¿quién nos lo iba a decir?

Pero sin duda alguna, el punto más importante de esta temporada es la presentación de un nuevo villano, el que para mí es casi el mejor de la serie (con permiso de Klaus y Katherine), Kai, que por primera vez no es un vampiro (menos mal), sino un brujo que se ve obligado a absorber los poderes de la gente de su clan para poder recuperar los suyos. Y claro, cuando toda tu "familia" reniega de ti y te abandona, te conviertes en un capullo sin sentimientos a quien le da igual exterminar a todo su clan con tal de recuperar lo que es suyo. Así, Kai es un villano en mayúsculas magistralmente interpretado por Chris Wood, con muchos toques irónicos y grandísimos diálogos.

Pura magia
Pero en esta serie, claro está, ningún villano suele durar más de una temporada, y para cuando Kai desaparece (de momento), tenemos de vuelta a Lily, la madre de los Salvatore, y su familia de Herejes que ya nos avanzan que serán importantes en la futura temporada.

TEMPORADA 7

Se podría decir, y lo voy a decir, que la sexta temporada fue la última decente que nos dio esta serie, y en gran parte fue gracias a lo magnífico que fue Kai, porque si no tampoco se salvaba.

A partir de aquí, la serie empieza a descarrilar fuertemente, y ya no sólo lo achaco a la no presencia de su protagonista absoluta, Nina Dobrev, sino a tramas vagas, poco conectadas y el uso fallido de flashforwards como intentando darnos a entender que algo malísimo está pasando, creando una expectativa que finalmente no se vio cumplida y quedó en aguas de borrajas.

Chris Wood appreciation #1
Los Herejes son, posiblemente, los villanos más flojos de la serie, y sus tramas se queman demasiado rápido. Si algo se puede salvar de ello es la presencia de Lily, que a través de sus conversaciones con sus hijos Salvatore, hace ver la clase de persona que es y consigue que empaticemos un poco con ella, descubriendo una necesaria línea de grises.

Chris Wood appreciation #2
Además, la pareja de vampiresas lesbianas de la familia, absolutamente fantásticas, también logra que el interés no se pierda del todo, pero dista mucho de las grandes temporadas que esta serie nos había dado en el pasado.

La inclusión de Enzo como personaje asentado, la historia de La Armería, su pasado y su relación con Damon son pequeñas píldoras que tampoco resultan suficientes para salvar de la quema una temporada carente de ideas, que emplea reiteradamente recursos del pasado y ya no logra despertar esa sensación de curiosidad que antaño teníamos.

Chris Wood appreciation #3 (La referencia me ha matado)
TEMPORADA 8

Afortunadamente, aquí terminó todo, con una temporada que, sabiamente, sólo consta de 16 episodios, pues 22 hubieran sido insostenibles ante la absoluta falta de tramas interesantes, inventándose ya cosas que no pegan demasiado bien con el universo de la serie.

Había que llamar al Diablo para rematar la serie, el último gran villano a batir por los Salvatore, y quien al final fue más bien un mal menor al que despachan de la forma más triste para ser quien es. Ya no quedan ideas, se exploran los recursos del interruptor de humanidad por enésima vez y la relación de Damon y Stefan ya ha dado tantas vueltas que nos sabemos de memoria qué van a decir en cada momento. Ya no queda nada por explotar, está todo contado.

Chris Wood appreciation #4 (Los villanos y las redes sociales)
El único gran motivo que me hizo no abandonar fue precisamente la certeza de que este iba a ser el final, y después de haber seguido a estos personajes durante 8 años de mi vida, me daba pena dejarlo sin más, y el capítulo final, en pequeña parte, ha compensado una última temporada muy floja, sin momentos reseñables y carente ya de ideas o tramas.

Sin embargo, quedémonos con lo bueno, con esos grandísimos momentos que sí nos ha dado esta serie, con tantos momentos de alegría, tantos momentos de lágrimas, de shippeo, de infartitos, de frases para la posteridad, de cliffhangers apoteósicos, de villanos bien escritos y de horas y horas de fantasía televisiva que probablemente nunca olvidaremos.

"Goodbye, brother"

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domingo, 5 de marzo de 2017

Emerald City, regreso al mundo de Oz


Si hay un mundo imaginario que ha recibido miles de interpretaciones por parte de diversos medios, ése es el maravilloso mundo de Oz. Originalmente, conocimos este mundo en la conocida película El mago de Oz, protagonizada por Judy Garland. Dirigida inicialmente al público infantil, la película supo encontrar también en el público adulto un buen aliado, capaz de leer los trasfondos y mensajes que escondía el filme.

Anteriormente, en el año 1900, se publicó un libro titulado El maravilloso mago de Oz, novela que, a pesar de ser vendida para el público juvenil, en el fondo era una alegoría socio-política sobre la situación americana a finales del siglo XIX. Fue tan exitoso que el autor pudo escribir un total de 13 libros ambientados en este fantástico mundo, llamando a la saga Land of Oz. Las novelas compartían personajes con la película original, pese a que su argumento era radicalmente diferente.

A lo largo del tiempo, hemos visto muchas otras ramificaciones de Oz, tanto en el cine (la malograda película Oz, un mundo de fantasía, del año 2013), como en la literatura, donde actualmente está en boga la saga Dorothy debe morir, una inventiva aproximación a esta historia.

"¡Ese ventilador, leches!"
Centrándonos ya en lo que nos ocupa, Emerald City nos plantea una versión actualizada de esta historia, que a pesar de guardar ciertas semejanzas con la historia primigenia, también se aleja bastante de la misma. Conviene destacar también que la serie está basada en la saga de novelas de la que os hablé anteriormente, Land of Oz. Ahora bien, ¿es un digno visionado?

Pues sí y no, la verdad. Una de las grandes lacras que creo que tiene esta serie de la NBC es su reducidísmo número de episodios, que obliga a apresurar tramas, ignorar otras y limitar en demasía el necesario desarrollo de personajes. Podemos entender los objetivos y motivaciones de algunos de ellos (los menos), pero al haber un número de ellos tan amplio para una serie tan breve, todo acaba reduciéndose en exceso y en consecuencia la serie peca de una simpleza excesiva con personajes planos.

Por otro lado, el rumbo que toman ciertos personajes se hace en ocasiones ilógico, casi inexplicable, pasando de una cosa a otra según les va, injustificando la trama y sirviendo únicamente a la historia episódica que hay en cada momento.

¿Handsome? ¿Hot? ¿Hipster?
Y es una pena, porque he de reconocer que la serie empezó bastante bien, partiendo de un concepto interesante pese a ser familiar y presentando un mundo de Oz muy interesante y que parecía bastante rico en detalles. Y es que si hay algo que no se puede achacar a Emerald City son los efectos técnicos y los escenarios (rodados en su mayoría en Barcelona), donde la serie cumple bastante bien y nos hace sumergirnos en su mundo. Una lástima que el guión nos saque bastante de Oz. Si tan sólo Once Upon a Time aprendiera un poco a nivel técnico de esta serie...

Hay ideas interesantes, incluyendo un momento que me ha recordado a la gran Lost, donde parece que la serie empezará a revelar cosas muy interesantes y a dejarnos sorprendidos, pero no, enseguida se detiene y no va a mucho más, sirviendo sólo para presentar el interesante trasfondo del mago, probablemente uno de los pocos personajes cuyo desarrollo ha resultado convincente.

Me gustaría decir que son OTP, pero....meh
El futuro de Emerald City es incierto, y yo creía que iba a ser una temporada única, dada su extraña duración de 10 episodios y que todo parecía encaminarse a un fin, pero han quedado frentes abiertos que se resolverán o no en una improbable segunda temporada.

Recomendada sólo si sois aficionados a las historias de fantasía y os interesa especialmente el fantástico mundo de Oz. La serie es, al menos, entretenida, pero tenía mucho potencial para ser más que una sombra de lo que finalmente fue.

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domingo, 26 de febrero de 2017

How To Get Away With Murder T3 -Análisis- (OJO, SPOILERS)


Se nos va otra temporada más de este apasionante thriller producido por Shonda Rhimes y escrito por Peter Nowalk.

La verdad es que las temporadas de esta serie se pasan volando, y no sólo porque sean de 15 episodios, a petición expresa de Viola Davis para continuar en ella, sino porque pasan tantas cosas y es todo tan frenético que a veces bien nos hace falta detenernos un poco a analizarlo fríamente. ¿Os animáis a comentar conmigo esta trágica tercera temporada de How to get away with murder?

Si hay una constante en esta serie, esos son los giros inesperados, las piezas del puzle que al principio parecen no encajar o tener sentido alguno pero que al final conforman un conjunto increíble de relevaciones que, en general, se asientan sobre cierta lógica y resultan creíbles.

Laurel (Karla Souza) tiene grandísimos momentos en esta temporada
Si bien esta temporada no ha sido, ni lejos, tan liante (en el buen sentido) como la anterior, donde prácticamente todo giraba en torno al caso Hapstall, con miles de giros a cada momento y momentos de "sí, pero no, pero al final resulta que era que sí", en esta ocasión no hemos tenido varios casos episódicos ni tan siquiera uno grande que abarcara todo... bueno, sí, entre comillas.

Lo cierto es que la primera mitad de temporada nos deja donde terminó la anterior, intentando resolver el asunto de aquel inesperado disparo que puso fin a la vida de Wallace Mahoney. Pero, como de costumbre en esta serie, las cosas no son tan sencillas como parece, ya que investigar quién disparó el arma también provoca otras consecuencias que ya parecían olvidadas en esta serie, pero que logra rescatar con maestría e hilando temas que creíamos desaparecidos pero que en realidad, aunque de lejos, guardan cierta conexión con la vida de Wes y Annalise.

Se podría decir, en otras palabras, que esta temporada se hila con la primera, atando aquellos cabos sueltos que, como espectador, ni sabíamos que quedaban pero que sirven para darle un nuevo aire a un viejo caso, así como para tener nuevamente a nuestros queridos "aprendices de Annalise" contra las cuerdas otra vez.

Y así, paso a paso, revelación tras revelación, llegamos a esa chocante mid-season, que dividió a los fans en dos bandos diametralmente opuestos, aquellos que lloraban con lástima la pérdida de Wes Gibbins, y aquellos, como un servidor, que pensábamos que era un personaje bastante pusilánime que no era, ni de lejos, el más convincente del grupo de estudio de la abogada. Eso tampoco quiere decir que su muerte no me sorprendiera, nada más lejos de la realidad, creo que como guionista hay que tenerlos bien grandes para matar a un personaje protagonista y seguir con la serie manteniendo el nivel de calidad.

Michaela (Aja Naomi King) cada vez me gusta más
Así, la polémica muerte de Wes sirve para insuflar nueva vida a la temporada y arrancar la otra mitad con una nueva pregunta en el aire, o mejor dicho varias: ¿quién mató a Wes? ¿Por qué lo han matado? ¿Realmente murió en la casa quemado o habían pasado otras cosas previamente?

Vuelta al ruedo. la investigación se vuelve a poner en marcha, sacando de por medio muchos trapos sucios que, como comenté antes, parecían enterrados pero ven la luz otra vez con otra perspectiva y en boca de otros personajes, como Oliver, que cada vez está más metido en la trama principal y que ya nada puede hacer por salir del "barro judicial" en el que se halla.

Desde luego, resulta loable que, tras la muerte de un personaje importante, la serie sepa reconstruirse a sí misma y dejar a los espectadores con el culo torcido por enésima vez, entretejiendo por medio muchas otras tramas secundarias que resultan interesantes y no desmerecen al conjunto principal de la trama del asesinato. Diálogos ácidos, un ritmo endiablado, personajes que cada vez son más interesantes, relaciones MUY diversas, secretos encubiertos y hasta cierto sentido del humor que, entre tanta tensión y drama, resulta un agradecidísimo soplo de frescura.

Puede que en más de una ocasión queramos matar a más de un personaje, o no entendamos sus decisiones, pero si en algo es experta esta serie es en poner a todos en situaciones cada vez más límite y ver cómo se desenvuelven, lo que logra crear una constante sensación de premura en el espectador, que prácticamente no podrá pestañear ante el ritmo que se lleva.

Y todo lo que pueda decir de Viola Davis se queda corto
Antes de terminar mi análisis, voy a atreverme a hacer una apuesta, y es que vistos los acontecimientos de esta temporada y atando ya cabos con el origen de todo, me permito predecir que la cuarta temporada podría ser la última. La audiencia de la serie no es para nada mala, pero tampoco considero que sea una serie que se pueda alargar indefinidamente, todo está llegando a cierta resolución y pese a que aún quedan bastantes dudas en el aire, me da la sensación de que nos estamos encaminando a un posible desenlace. Desde luego, de ser así, me daría mucha pena, ya que es una de las series que más disfruto actualmente (a pesar de que me pone tenso como pocas) y me dolería decirle adiós, pero también creo que es mejor irse cuando estás en tu mayor pico de calidad que arrastrarse indefinidamente movido únicamente por audiencias.

Sin más, os animo fervientemente a empezar esta serie si aún no lo habéis hecho (aviso, os vais a enganchar), y si ya lo habéis hecho, contadme... ¿qué os parece? ¿Que opinión os merece la tercera temporada?

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miércoles, 22 de febrero de 2017

-Últimas pelis vistas-

Mi sequía cinéfila continúa y, a pesar de haberme propuesto ver algunas de las películas nominadas a los Oscar, que se emitirán en nada y menos, como vais a comprobar, sólo he conseguido ver una, por falta de tiempo y, qué demonios, porque las series y anime me tienen el tiempo ocupado (el tiempo que no estoy trabajando o escribiendo claro....). 
Sin más que añadir, ¿os apetece repasarlas conmigo?



-La La Land
La más nominada del año, y posiblemente una de las que más estatuillas se lleve, a juzgar por apuestas y ciertos críticos.

Sin embargo, he de decir que a mí, quizá por el desmeruado hype, no me pareció una maravilla. ¿Es buena peli? Sí, lo es.
Sus grandes bazas son muy claras; por un lado, la estupenda banda sonora, con temas que resultan una delicia (no busquéis melodías facilonas ni pegadizas, eso sí) y que son, sin duda, los momentos álgidos del filme. Por otro lado, visualmente resulta todo un espectáculo, sabe jugar con los colores, los planos y las perspectivas como pocas películas que he visto, resultando un derroche de dinamismo y viveza.

Ahora bien, si quitamos lo, por así decirlo, superfluo, si no basamos la película en su estética y analizamos sus entrañas, es decir, lo que viene siendo trama y guión, pues se nos queda algo coja. La historia no es nada que no hayamos visto ya mil veces (sí, la interpretación es magnífica, desde luego), con lo cual en ocasiones puede pecar de predecible y, en el tramo medio, se hace pelín lenta.
En resumen, es una de esas películas que no hace sino confirmar mi teoría de que los "entendidos" del jurado valoran más una buena puesta en escena que algo que te logre emocionar por dentro, más allá del envoltorio.

7.50/10

-Nerve

Varias cosas me llamaron poderosamente la atención de esta película. Por un lado, sus protagonistas, Emma Roberts y Dave Franco. Por el otro, la trama, que pese a no ser nada pero nada innovadora, es de esas que yo adoro y que me compran enseguida (ya sabéis, típico juego de móvil basado en retos que empiezan siendo muy inocentones pero que pronto ascienden hasta llegar a cotas insospechadas).

Desde luego, el manga King's Game se me vino a la cabeza mientras veía Nerve. Conceptulmente no sorprende, no reinventa, no innova, pero os aseguro que es un buen entretenimiento que se pasa volando. 
Además, agradecí ver a Emma Roberts haciendo un papel muy alejado del esperpéntico petardeo de Scream Queens, lo cual sirve para comprobar que, efectivamente, la chica no es mala actriz. En lo que respecta a Franco, nunca está de más verlo, claro.

Si os van este tipo de tramas de juegos cibernéticos que ponen a jóvenes al límite de sus capacidades y no os molesta lo absurdo que pueda llegar a ser todo a veces, pasaréis un buen rato con esta película.

7/10

-Your Name (Kimi No Na Wa)

Antes de saber que se estrenaría en España (me estoy planteando seriamente volver a verla en el cine), un servidor no pudo aguantar más y la vio. Tanta crítica positiva y tanta alabanza hicieron que no pudiera contenerme. Y vaya si he disfrutado esta película.

He de ser honesto, no las tenía todas conmigo. Las películas de cambio de cuerpo están muy, pero muy trilladas, y me preguntaba qué podía aportar al concepto esta película. Al principio, nada del otro mundo. Ambos protagonistas empiezan a lidiar con su situación y aprenden a comunicarse el uno con el otro mediante curiosos métodos para ir informándose de los cambios que hacen, queriendo o no, en sus vidas. 
Sin embargo, y aquí llega la sorpresa, a mitad de la película, este ambiente distendido pasa a un segundo plano cuando nos revelan cierto hecho que cambia absolutamente todo lo que pensábamos hasta ese momento.

Es entonces cuando la película nos mete algo nuevo, original y, desde luego, bastante chocante. Empieza el drama, en el buen sentido, y nos agarra fuertemente y no nos suelta hasta que vemos su resolución.
Es de alabar el riesgo que ha tomado Shinkai cogiendo un concepto tan repetido y otorgándole su propio giro, haciendo que lo que parecía repetitivo se torne en algo sorprendente e inesperado. Si sois sensibles, coged los pañuelos.

El final, por cierto, es de esos que o gustan o se odian. A mí me ha convencido lo suficiente, y más teniendo en cuenta que a cada segundo me preguntaba cómo demonios se podía resolver ese desaguisado.

8/10

-Un monstruo viene a verme

¡Al fin! Mira que llevo tiempo queriendo ver esta peli, y no sólo por el hecho de las buenas críticas que recibió, sino porque todos mis allegados proclamaban haber llorado con ella y cantaban sus alabanzas.

Y ese es quizá el problema. El hecho de que la gente me diga que ha llorado con la película de alguna forma ya me prepara para ello y, quizá por eso, no me ha emocionado TANTO como debiera. Sé que probablemente si la hubiera visto sin haber tenido esas opiniones tan metidas me habría parecido otra cosa y hasta creo que sí hubiera derramado alguna lagrimita.

Dicho esto, la película me ha gustado mucho, no puedo negar eso. Estaba constantemente preguntándome si era un sueño del chico, si era real, qué pasaba a su alrededor y cuando te lo desvelan todo y comprendes la situación...guau, genial, me ha parecido increíble.

Por otro lado, los cuentos y su forma narrativa me han maravillado. La estética usada en el filme para desarrollarlos me ha enamorado, deseaba que no terminaran nunca, además de que el contenido, pese a parecer simple e infantil, esconde muchísimo significado, no sólo ya para el protagonista sino para cualquier espectador que se pueda sentir identificado (un servidor, por ejemplo).

Y, sí, quizá todos sepamos qué va a ocurrir al final, quizá estábamos todos preparándonos para lo inevitable, pero el camino ha sido muy bonito, tierno, cargado de verdad y seguramente muchos de nosotros nos hemos quedado ojipláticos con esa representativa imagen final del filme. Absolutamente recomendable.

8.50/10

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