domingo, 9 de abril de 2017

Big Little Lies, lo que la verdad esconde

No siempre son necesarias múltiples temporadas y capítulos para contar una buena historia. Big Little Lies, la última producción de HBO, basada en el libro de Liane Moriarty con título homónimo, es una mini-serie de tan sólo 7 episodios que ha maravillado. ¿Cuál es su secreto?

Esta pregunta tiene más de una respuesta. Big Little Lies es la atinada mezcla de varios elementos que la convierten en un producto relevante, interesante y más que necesario actualmente.

Una gran verdad que conviene resaltar
Por un lado, su historia, acertadísima mezcla entre drama, thriller y humor negro. Como telón de fondo, tenemos un asesinato, dato que sabemos porque a medida que discurre la trama entrevemos pequeñas piezas en las que los habitantes del pueblo son interrogados acerca de ese hecho. Con ese hilo, logra mantenernos pegados a la pantalla, deseosos de saber quién ha sido el asesinado y quién ha cometido el crimen. Y, sin embargo, esto no es ni de lejos lo importante en la serie.

Para nada.

La clave vital de Big Little Lies es la multitud de temas que trata, con precisión quirúrgica, sutileza, savoir-faire y sin ser condescendiente ni edulcorar ciertas situaciones.
Así, por ejemplo, la serie trata temas como el acoso escolar en los más pequeños (que en el fondo es la base de la trama, el hilo del que luego se va tirando para descubrir los no pocos secretos de sus personajes), la infidelidad en el matrimonio, la paternidad, la violencia de género, el maltrato físico y psicológico, el snobismo, la educación, la presión social, la hipocresía de los pueblos pequeños y cómo a veces los padres no se dan cuenta de la enorme presión que imponen en sus niños para alcanzar sus objetivos.

Maravilloso personaje el de Witherspoon
Sin duda, otro de los elementos clave en la calidad de la serie pasa por su maravilloso elenco. Y ya no sólo me refiero al trío protagonista; una fantástica Reese Witherspoon, a la que es imposible no adorar incluso cuando se equivoca; una increíble e inesperada Shailene Woodley, que demuestra que no sólo es hábil en la interpretación de personaje más juveniles y cuyo papel es quizá uno de los más duros de la serie; o una magistral Nicole Kidman, que vuelve a brillar como ella sabe en un papel duro, crudo y llevado con suma delicadeza.

Sin embargo, también es justo destacar a Adam Scott, que demuestra que no siempre ser el marido perfecto te asegura nada en la vida; una increíble Laura Dern, madre fuerte, independiente e impetuosa que hará lo indecible por proteger a su hija, o el difícil papel de Alexander Skarsgard, que se pone en la piel de maltratador y logra una interpretación muy convincente.

Cuando los padres son peores que los hijos
La suma de todos estos ingredientes es lo que hace grande a Big Little Lies. El poso que deja en el espectador cuando ha finalizado, cuando todo llega a su fin, en una resolución consecuente y lógica que, sin embargo, quizá ha sido un pelín apresurada. Con todo, no es ni mucho menos óbice para dejar de darle una oportunidad a esta pequeña joya que, lo digo ya, es una de las mejores series de 2017, pese a que el año no haya llegado ni a su ecuador.

Big Little Lies es una oda a la vida sin secretos, a la fraternidad entre mujeres, la lucha por el verdadero bien común y la unión por la protección de nuestro futuro, que al fin y al cabo son los más pequeños de la casa. 

Una imagen vale más que mil palabras

1 comentarios:

Miss Trambolika domingo, abril 09, 2017  

Buenas ^^
Si abarca tantos temas, fijo que la veo. Gracias por la recomendación ^^
Saludos.

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