martes, 21 de marzo de 2017

The Royals, ¡aquí no hay quien reine!


No es fácil reinar en Gran Bretaña, y si no que se lo digan a los protagonistas de The Royals, serie del minoritario canal E! que ya lleva 3 temporadas a sus espaldas y ha sido renovada para una cuarta.

Lo primero que hay que aprender de esta serie es a no tomársela demasiado en serio, ya que pretende ser lo que es, una mamarrachada real de lo más entretenida que, no obstante, a medida que progresa en su trama, adquiere tintes algo más serios y dramáticos.

Siempre fantástica Queen Helena (Elizabeth Hurley)
Así, se nos presenta a una ficticia familia real algo disfuncional. El actual rey, Simon Henstridge, harto ya de la situación acomodada y las disputas familiares por el sucesor del trono, decide anunciar la absolución de la monarquía, algo que no sienta nada bien entre su familia, que piensa que se ha vuelto loco y no entienden bien sus motivos.

Es entonces cuando todos deciden rebelarse contra él, especialmente Cyrus, el tío déspota y ególatra que odia a su hermano por ser todo lo que él jamás será. Por otra parte, su esposa la reina Helena parece más interesada en acostarse con otros hombres y en minar la moral de su hija, Eleanor, una rebelde sin causa aficcionada a las drogas de todo tipo y empeñada en arruinar la imagen de su familia.

Finalmente tenemos al príncipe Liam, quien en un principio parece el más normal de la familia, intentando entender los motivos de su padre, a quien adora, a pesar de que tampoco duda en liarse con todo lo que pilla.

Jasper, uno de los personajes mejor desarrollados
Con este contexto, bien podéis entender lo que nos plantea esta serie. Podéis incluso pensar que es una suerte de versión monárquica de Gossip Girl, con pullitas, vaciles y situaciones estrafalarias.
La primera temporada sienta las bases de los personajes, su contexto, situación y el origen de las disputas familiares, que se remontan tiempo atrás, mientras vamos conociendo poco el trasfondo de cada personaje para intentar entenderlo mejor.

Así, mientras en sus inicios The Royals se centra en el petardeo más puro y sincero (nunca jugando a ser pretenciosa, sino mostrando sus cartas con honestidad), la segunda temporada empieza a tomar un cariz algo más serio y vamos conociendo algunos de los no pocos secretos que esconde esta familia tan turbia. Así, dejamos el mamarrachismo un poco a un lado para hacia mitad de temporada asentarnos en un drama bastante más serio que incluso involucra asesinatos y grandes misterios.

Tendréis bastante fanservice de Will Moseley. Sí, el de Narnia
Y llegamos por fin a la tercera temporada, la más reciente, donde la serie parece haber casi abandonado por completo sus orígenes de locura y parece centrarse ya simplemente en desarrollar la situación familiar. Sólo sus dos o tres primeros episodios vuelven a abrazar ese mamarrachismo añorado que tanto se echaba en falta. Y es quizá el fallito que ha tenido esta temporada, que ha querido jugar más en serio y ha olvidado parte de lo que fue su esencia, provocando episodios irregulares mezclados con otros muy buenos, convirtiéndola, por el momento, en la temporada más flojita de la serie.

En cualquier caso, no estamos ante una mala serie, al menos si sois conscientes de lo que vais a ver. The Royals es entretenimiento puro y duro al que no hay que buscarle nada más. Es algo para desconectar mientras lo ves y olvidarte de tus problemas y de la vida un rato. Y tranquilos, que si queréis tramas amorosas y shippeos, los tendréis más que asegurados.

#KingLiam
#Jaspenor

FML, uno de los "mottos" de la serie
Dadle un tiento, probad a ver los primeros episodios y decidid vosotros mismos, pero dejaos llevar por este culebrón monárquico.

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