Cronicas LondinensesComo os había prometido, he aquí una crónica, más o menos detallada, de aquellas cosas representativas que me hayan ocurrido durante mi estancia.
Antes de empezar, os diré que no fui solo,
éramos en total diez personas, cuatro mujeres y seis hombres. Habíamos reservado en
una especie de albergue llamado Clink, pero de eso ya hablaremos más adelante.
El
primer día, nerviosos todos, yo más que muchos, principalmente por mi nerviosismo hacia los viajes en avión, un medio muy seguro pero que me da mal rollito. Y más sabiendo que en cuanto el avión despegó,
empezó a llover y el clima empezó a ponerse oscuro, lo cual no me tranquilizó precisamente así que decidí aceptar gentilmente
la cutre-revista que daban en el avión para distraerme con algo, y algo sí que funcionó.
Cuando me cansé de leer,
le propuse un juego a mi compañera de asiento, para distraernos.
La base es la misma que palabras encadenadas, pero algo más Friki, es de, sólo valen términos relacionados con manga, anime, videojuegos o ficción. Y total, que estuvimos jugando hasta que llegamos.
Mal tiempo, claro, es Londres, qué se puede esperar. Llegamos al aeropuerto, donde nos esperaba un coche contratado expresamente para llevarnos al hotel. Puntualmente llegó y allá que fuimos a nuestro hotel, contemplando el paisaje londinense.
Una vez llegamos al hotel, me toco pringar (como muchas otras veces, ya veréis) y hacer de intérprete y hablador para confirmar nuestras reservas y acceder a nuestras habitaciones. Tardaron algo más de media hora en decirnos donde aposentarnos, ya que parecía haber algún lío administrativo. Tras esta
estúpida espera (porque lo fue), en distintos grupos fuimos a nuestros cuartos
(ubicados en distintos pisos del albergue-hostal).Deshicimos las maletas, nos organizamos y preparados estábamos para aprovechar el resto del día que nos quedabm
Como ya era algo tarde, decidimos patear por cerca del hostal para ver un poco la zona, y a base de patear un buen rato,
llegamos a un HMV (que es una tienda enorme donde solo venden música, series, pelis y videojuegos). Creedme cuando digo
que es una pasada, te puedes pasar allí la tarde sin darte ni cuenta. Así que nada, mis amigos se agenciaron unos cuantos juegos, pero yo no encontré ninguno de los que quería
(No sé porque marginan a la Wii, de verdad). Así que, como había visto
una tienda Game cerca
(sí, allí también tienen), me pasé por allí a ver si hallaba alguno de los 3 juegos que deseaba,
y encontré uno de ellos (no diré cual, ya veréis todas mis compras en foto muy pronto), y encima me salió tiradísimo de precio (8 libras)
REFLEXIÓN INTERNA DE YER: Da gusto,
pero gusto, comprar juegos, música y pelis allí, los precios son tremendísimos, se nota que allí valoran la cultura del ocio y las cosas van bien, ya
que no abusan tanto de la piratería como nosotros. En ese sentido, nos llevan muchísima ventaja, y les envidio.
Comprar juegos por 20 libras como nuevos, o pelis desde 3 a 10 libras. Así sí, así da gusto comprar.
En el HMV por cierto,
me compré también algunas cosillas, que veréis en foto.Poco más dio de si este día, la verdad. Pateamos bastante más de lo previsto en un principio, pero así también vimos algo de London.
SEGUNDO DÍA.Vais a perdonar,
pero no recuerdo todo cuanto pasó de ningún día, quizá también por el hecho de que, ahora cuando escribo, estoy completamente agotado, y apenas podía tenerme en pie al llegar
(no es bueno dormir 5 horas cada día y patearse Londres de esquina a esquina sin metro ni nada).Si no me equivoco, fue
el día de los simulacros. Os cuento: estábamos desayunando en el hostal
(afortunadamente ya habíamos casi terminado) y empezó a sonar un tremendo pitido agudo.
Era la alarma de incendios, aparentemente se había activado debido al humo de un cigarrillo, pero eso no quita que tuviéramos que
salir echando leches a nuestros cuartos. En fin, empezamos el día ya con estrés tonto.
Ese día tocaba British Museum, el cual es ENORME y aunque empleamos toda la mañana para verlo, e intentando ir más o menos rápido, no dio tiempo. Hicimos grupos y cada uno fue a ver primero las zonas que más le interesaban
(Yo me paré mas en Gracia, Roma y países asiáticos: China, Corea, Japón, porque soy así de predecible).
Después, a comer en un
Pizza Hut, pues ya apretaba el hambre, y cual fue nuestra sorpresa cuando la camarera nos dice
(nos debió ver caras de españoles): ¿Mesa para 10, no? Y nosotros, acostumbrados al inglés, dijimos “Yes”, claro. La chica estuvo charlando un rato con nosotros, y bueno, era de Madrid y nos contó más cosillas.
En fin, después de
perder casi dos horas comiendo (lo siento, no soporto perder el tiempo quieto en un lugar haciendo nada cuando hay mucho por ver).Ese mismo día, fuimos a
Picadilly Circus, que es IMPRESIONANTE. Es genial, hay que verlo, y siempre está repleto de gente
(mayormente turistas sacando fotos). Un paseo por los alrededores admirando todo el paisaje
DÍAS SIGUIENTES. Aquí me falla la memoria,
así que si me disculpais, solo voy a mencionar lo que vimos y poco más, a la espera de que una de las amigas
(que ha hecho un diario incluyendo las anécdotas) me lo pase y pueda recordar esas cosas dignas de contar.
¿Qué vimos? Muchas cosas. La impresionante
Abadía de Westminster, que es grande, portentosa y desprende belleza por sus costados,
la catedral de San Paul, que también es increíble, aunque yo me quedo con Westmisnter. Por cierto, dato curioso: Había en la catedral, en la puerta de fuera,
una guerra de almohadas, literalmente. Había jóvenes y no tan jóvenes pegándose con almohadas, y
MILES de plumas por el suelo desperdigadas que el viento levantaba convirtiendo eso en todo un espectáculo digno de ver. No tengo muy claro qué día era, pero algún día especial debía ser, porque muy normal no es
(y sí, salieron muchos chistes obvios relacionados con plumas).También
visitamos el castillo de Enrique VIII, con una completa audio-guía que nos iba guiando y explicando las cosas
(me sentí como en un juego de rol en vivo protagonizado por mí, fue muy chulo). Eso sí, no me dio tiempo a escuchar, ya que tiene un horario de cierre, así que en ciertas partes apuré más.
La
Torre de Londres, impresionante
. El Big Ben, una de las cosas que más me gustó, me cautivó.
The Monument, una alta torre con una ingente cantidad de escaleras que no subí (estaba demasiado cansado), pero sí vi desde fuera
(eso sí, no obtuve el diploma que acredita que la subí).También fuimos
a los Kew Gardens, unos preciosos jardines botánicos repletos de todo tipo de flores, plantas, bonsáis, árboles
(había Sakuras, y yo todo alegre), aunque eso sí,
el tiempo nos jorobó mucho porque llovía tremendamente así que hubo que agilizar un poco, una lástima la verdad.
También vimos
el London Bridge, una zona muy, muy representativa de Londres que seguro estáis hartos de ver en foto, pero hay que ver en vivo para admirarla bien. También el último día visitamos la zona de
Camden, una zona donde la extravagancia se lleva por bandera y el que vaya normal será considerado raro.

Sé que me faltan cosas, lo sé, pero
os contaré las anécdotas cuando cuelgue las fotos de todo cuanto compré, que seguro que me facilitan recordar.
Antes de despedir esta entrada
, estaréis deseando que os habl
e de Forbidden Planet, supongo. Es una tienda muy Fiki de
dos plantas que he tenido que ver en
tan solo 40 minutos (por no perder mucho tiempo). Es impresionante, la verdad, un verdadero paraíso.
En la planta superior,
merchandising, figuras, gashapons, juegos de mesa, posters, accesorios frikis (
casi un pasillo entero dedicado a merchandising de la saga Crepúsculo) y demás parafernalia.
En la
planta de abajo, en la que pasé más tiempo,
hay varias zonas, una dedica a las novelas gráficas americanas (o sea comics de nacionalidad americana)
, otra zona de comic europeo y otra, la de manga. Estanterías rellenas de mangas en las que, pese a no encontrar todo cuanto quería, enseguida llené esos huecos.
Había ofertas en manga y tal, amén de artbooks, libros, revistas (eché en falta la Shonen Jump, me chocó que no estuviera), y vamos que estar 40 mins ahí es un agobio, y más cuando
tenía encargos que hacer, que al final cumplí en el tiempo establecido.
Además, en esta planta, también
había estanterías de anime (una vez más, allí este mercado está bien asentado y los precios son geniales, y da gusto comprar anime así seguro, en cambio aquí nos va como nos va, pero por culpa nuestra.) Por último,
había una vitrina con cartas intercambiables de Yugioh, Magic, Duel Masters y demás TCGs.A mí me gustó mucho la tienda, y
me hubiera encantado pasar más tiempo en ella. Es sorprendente como la gente
se sienta en el suelo a leer los tomos por el morro
(me hallé a un niño leyendo Naruto). Sin embargo, voy a destacar
un par de defectillos de la tienda: para empezar, pese a que la zona de manga está bien llenita, se echan en falta ciertas cosas,
como mayor cantidad de títulos, y es que muchos brillaban por su ausencia (Eyeshield pocos tomos, ni rastro de Pandora Hearts, Kuroshitsuji o Nabari No Ou, por no decir casi todo el catálogo de Yen Press(o sea, Square Enix)), y
otro defecto para mí en la
escasísima, casi nula, cantidad de merchandising japonés que había
(nada interesante el poco que hay), mientras que
hay una cantidad inmensa de merchan americano, de Star Wars, El Señor de los Anillos y esas cosas… Para mí, un poco decepción en ese sentido, pero en general tiene un visto bueno.
Por si os corroe la curiosidad, me
gasté unas 80 libras en esta tienda (sorprendentemente me controlé más de lo que pensaba), aunque al chico del mostrador se le iluminaron los ojos al verme.
La cuestión…
¿en qué gasté esas libras? La respuesta, muy pronto…