jueves, 15 de septiembre de 2016

Daredevil, el diablo viste de Pra... rojo



Netflix está jugando muy en serio sus cartas. No se conforma con adquirir los derechos de cientos de series y películas para que disfrutemos en cualquier momento, sino que está apostando fuerte por la producción propia. Y lo mejor de esto es que sus series suelen tener una calidad por encima de la media, haciendo que ya se esté hablando mucho y bien de la plataforma.

El caso que nos ocupa hoy, Daredevil, supuso la primera producción de la cadena en conjunción con Marvel, a lo que luego se sumó Jessica Jones, y posteriormente llegarán The Punisher, Luke Cage o Iron Fist.

Para aquellos que no conozcáis a Daredevil (olvidemos, por favor, la mediocre película que se estrenó en su día) os diré que bajo esa capucha roja se esconde Matt Murdock, abogado de día y vigilante de noche. No posee ningún superpoder, a no ser que consideréis como tal tener unos sentidos prodigiosos y una habilidad para el combate excelente. Nada sobrenatural, por así decirlo.

En esta entrada diseccionaré un poco las dos temporadas de la serie para luego hablar de ella en términos más generales.

La primera temporada, aparte de servir como una perfecta introducción a los personajes, nos presenta un poco el ambiente en Hell's Kitchen, lugar de residencia de nuestro héroe, donde habitan maleantes, mafiosos, asesinos y todo tipo de calaña de los bajos fondos. A veces el peso de la ley no es suficiente para combatir estos males, por lo que Matt decide tomarlo por su mano y emplear otros "métodos". También conocemos, gracias a unos perfectamente realizados "flashbacks", la infancia de Matt, cómo perdió a su padre (y gran parte de su visión) y como conoció a su mejor amigo Foggy. 
Si esto fuera otra serie (pongamos, OUAT), esos flashbacks parecerían metidos a calzador para llenar minutos de metraje. Sin embargo, en Daredevil no ocurre así en absoluto. Se introducen cuando es necesario y se hilan muy bien con lo que está ocurriendo, para llegar más al espectadory que éste comprenda mejor el trasfondo y decisiones de los personajes.

Otro de los aspectos positivos de la serie es precisamente que no hay un sólo protagonista. Todos los personajes tiene sus minutos de gloria, a todos los llegamos a conocer muy bien, No os penséis que sólo vais a conocer el pasado de nuestro demonio rojo, la serie indaga de forma maravillosa en las motivaciones de cada uno para que lleguemos a comprender incluso a los villanos.

La segunda temporada amplía lo visto en la primera de formas únicas, entretejiendo varias tramas ante nuestros ojos de forma casi imperceptible e involucrando al grueso de personajes de distintas formas. El equipo protagonista, formado por Karen, Matt y Foggy, realiza sus acciones invidualmente, pero todas van a tener algún peso en la gran trama central, y es aquí donde uno ve lo bien trabajados que están los personajes, lo bien trazadas que están sus evoluciones y lo madura que es la serie al no recaer en tópicos del género.
Además, la aparición de personajes conocidos en los cómics como The Punisher o Elektra le dan mucha más vidilla a la serie, provocando que nuestro Daredevil tenga que lidiar con otro tipo de vigilantes con secretos y cuyas motivaciones no parecen encajar muy bien con las de nuestro protagonista. En otras palabras, las disputas están aseguradas. Por cierto, mención de honor a los tremendamente bien construídos diálogos, que bucean en temas éticos y morales con puntería y le dan un toque maduro al género que siempre se agradece.

Daredevil es una seria seria, señores, que demuestra que las series de superhéroes no tienen por qué ser tan ingenuas, tan "mamarrachas" o tan simples (no voy a poner ejemplos para no levantar ampollas entre fandoms pero todos sabemos a cuáles puedo referirme, ejem... CW). Daredevil es una muestra idónea de que con buenas ideas, cariño, respeto y dedicación se pueden hacer buenas series del género, sin ir a lo fácil y teniendo claras las tramas desde el principio.

No quisiera terminar sin dedicar unas palabras a las increíblemente bien rodadas escenas de acción, las cuales creo que merecen un premio por sí solas. Destacando esa potentísima escena en el pasillo de la primera temporada y la igualmente increíble escena del edificio de la segunda, en la cual Daredevil desciende un edificio mientras matones les salen de cada esquina. Es simplemente perfecto, la calidad visual de la serie resulta innegable.

Por último, destacar esa grandiosa intro, tan sutil como certera, y esa melodía que se acaba pegando pese a ser bastante canónica (o al menos a mí me da la impresión de que todas las bandas sonoras de series de superhéroes son sospechosamente similares).

Daredevil es una de las apuestas más fuertes de Netflix, una serie que se toma muy en serio a sí misma y que no quiere defraudar, ni a los conocedores del personaje original ni a los nuevos.  Su objetivo está más que cumplido.

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