domingo, 16 de octubre de 2016

10 años de High School Musical



¡10 años ya! Parece mentira, pero ya ha pasado una década desde que Disney estrenó una de sus gallinas de los huevos de oro, High School Musical.

Yo, en mi tardía adolescencia pero fan de Disney acérrimo, me sentí irremediablemente atraído por la película, y más siendo musical. Ahí estaba yo, el día del estreno, viéndola en mi casa, conociendo a Zac Efron y a Vanessa Hudgens. Riéndome con Ashley Tisdale y comentando lo gay que era el personaje interpretado por Lucas Grabeel (a pesar de no serlo).

Perdí enseguida la cuenta de cuántas veces volví a verla. Pronto me sabía todas las canciones de pe a pa y, si no fuera porque bailar no me entusiasma del todo, también estaba dispuesto a aprenderme las coreografías. Luego llegó el DVD y ¿adivináis quien se lo compró? El menda lerenda.

Y así empezó el boom, todos hablaban de HSM, todos sabíamos las canciones y muchos nos habíamos enamorado. Era “The Start of Something New”. Incluso algunos más talluditos reconocían que había sido un fantástico guilty pleasure porque por aquel entonces daba un poquito de vergüencita reconocer que te encantaba esta película, pero a mí me daba igual.

No tardó en llegar una segunda parte a la televisión, ambientada ya en verano y donde los personajes se plantean qué camino deben seguir. Y llegó el momento que todos ansiábamos desde que vimos la primera peli, ¡el beso de Troy y Gabriella! Sí, un beso muy ligerito, muy Disney, pero ahí estaba, y todos aplaudimos y nos emocionamos ante nuestra OTP. Es cierto que esta segunda parte es algo más descafeinada que la primera, pero las canciones y los bailes mejoraban respecto a la primera (¿más presupuesto?) y seguro que no olvidaremos nunca lo “Fabulous” que era Sharpay.

La saga también nos dejó algunos memes.
Pero claro, habiendo una segunda parte, ¿por qué no hacer una tercera y cerrar la trilogía? ¡Dicho y hecho! 
Sin embargo, en esta ocasión y para aprovechar el tirón al máximo, el estreno se produjo en salas de cine. Había que apoquinar si queríamos conocer el final de este musical de instituto. No me importa reconocer que yo lo hice con sumo gusto. Ver a todos los personajes que tanto amaba en pantalla grande y escuchar las canciones en sonido envolvente era un caramelo demasiado jugoso como para rechazarlo.

Os confieso que el desembolso mereció la pena tan sólo por ese primer segundo de la película (si lo recordáis, sabéis de qué hablo). Nuestros personajes habían crecido y nosotros también. Tocaba graduarse y pensar en el futuro, y algunos de nosotros a pesar de estar ya en la universidad compartíamos algunas de las dudas y miedos que experimentaban los personajes de la pantalla. Quizá por eso High School Musical es la trilogía de una generac
ión, quizá por eso marcó a tantos chavales y chavales.

O puede que yo me esté poniendo intensito de más y simplemente fuera que muchas (y muchos) acabamos colgados/as de Zac Efron. En cualquier caso, somos muchos los defensores de esta saga y es que, al fin y al cabo, “We’re all in this together”.

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