[Otaku Life] Ni tanto ni tan calvo
Este mes viene muy variadito, más que nunca. Empezamos con un tema que trae cola, y del que quiero expresarme, seguimos con un poco de televisión (sorpresa), y acabamos con manga que ya toca.
Sinceramente, esto ya ha llegado a extremos inefables para el ser humano. Hasta hoy, creía que todos los seres humanos que habitábamos este planeta éramos más o menos normales. Hoy, he aprendido una cosa: el mundo está dividido en tres: las locas de Bieber (autoproclamadas Beliebers), los detractores de Justin Bieber (autoproclamados anti-Biebers) y el resto, que debemos ser la gente normal, creo yo.
A raíz de cierto vídeo por todos conocidos de una chica súper defensora del chico, la cosa se ha puesto aún más divertida y a este circo le han crecido los enanos y los payasos. Y es que, amigos y amigas míos, os merecéis TODOS una somanta de palos, tanto las fans locas histéricas ignorantes como los detractores carentes de respeto y una vida propia.
Unas, por exagerar, por ser tan desquiciadas, por hablar por hablar y por vivir por y para amar a un chico de 16 años.
Los otros, por criticar faltando al respeto, por insultar a un (sí, no me puedo creer que tenga que decir esto), a un crío de 16 años. Increíble, señores, gente supuestamente adulta y madura criticando a un chavalito que NADA les ha hecho. Es más, su leit motiv y modo de vida es hacerle la vida imposible al chico por todo medio y vía.
Y yo me pregunto… ¿quién es peor? Y me respondo: Los dos. Sí, los dos. Vamos a ver, ¿es que es tan difícil dejar de ser un puto troll en ambos sentidos? Si te gusta Bieber, bien, sé feliz, disfrútalo en privado o en familia, como quieras, pero al mundo tampoco le importa lo mucho que te gustaría tirártelo. Si no te gusta, enhorabuena chaval, sé feliz también y disfruta de TU propia vida sin amargar la ajena, ni vivir sistemáticamente para joder a las fans y a dicho chaval.
¿Qué el chico no sabe ciertas palabras y es un poco tope? No entiendo porqué eso es tan criticable, ¿o me vais a decir que sois todos unos premios Nobel y jamás cometéis errores?
La verdad, ya tenemos en nuestro propio país la ignorancia personificada en una tal Belén Esteban como para traspasar las fronteras y meternos con productos internacionales, cuando tenemos producto interior bruto, y muy bruto.
Ni la gente a la que le gusta Bieber es mejor, ni la gente a la que no le gusta, es peor, o viceversa. ¿O qué pasa, que si a alguien no le gusta Metallica es subnormal? De igual manera, ¿si a alguien no le gusta, yo que sé, Pereza, es tonto del nabo? Joder, respetemos los gustos ajenos. Yo también tengo que joderme y aguantar a la que peña a la que le gusta el reggaeton cuando me voy de fiesta, y no por ello cuelgo vídeos en Youtube cagándome en ellos.
Mal que os pese, tanto Bieber, como Metallica, como el Reggaeton, como Mozart, y como el Rosario de la Aurora, es música, de toda clase y estilo, simplemente hay que aprender una lección de respeto, una asignatura que, por lo visto, está más que suspensa en este país en el que nos ha tocado vivir.
¿Mi opinión del niño? Respeto a la gente a la que lo escucha con cordura y sin fanatismos, y también respeto a los que no le gusta pero no se propasen ni se comportan como críos.
Y esto se aplica a todo aquello que es tan criticable, como vienen siendo los hermanos Jonas, Demi Lovato, la Hannah Montana y demás. Respetemos los gustos ajenos, por favor, que tampoco es tan difícil (es menos divertido, pero se supone que somos racionales).
Lo más paradójico del asunto es lo que consigue: por un lado cuantas más locas fanáticas haya, más se le criticará, y cuanto más se le critique, saldrán más fans locas de debajo de las piedras. Con ello, entramos en un apasionante círculo vicioso de estupidez, ignorancia y subnormalidad supina que vaya usté a reírse de la Esteban. Muchos y muchas estarían más guapos/as con la lengua por el culete, que además da más gustirrinín.
Cambiando de tema un poco mucho, sé que nunca he hablado de televisión en este blog, ni en esta sección. Sí de series y tal, pero nunca de tele. Voy a hacer una excepción por primera vez, porque la ocasión lo merece y quiero comentarlo. Señores, señoras, el pasado 20 de Enero de este mismo año, la televisión de calidad moría un poco más cuando el señor Ángel Martín anunciaba que abandonaba ese programa que tantas buenas tardes me ha hecho pasar. Ángel nos abandona, pero nos deja muchos recuerdos, una visión crítica de la televisión, grandes momentos y ante todo, grandes verdades.
Ha sido un verdadero placer haberlo seguido estos 5 añazos, y le deseo mucha suerte. Nos ha enseñado muchas cosas, y nos hemos reído con él. El enano se nos va, ese pequeño genio televisivo. Adiós, señor Martín, adiós, y gracias por todo.
Cambiando una vez más de tercio, hablamos de manga, (por fin). La verdad, si hay una licencia que NUNCA esperaría ver en España, ésa es la nueva licencia de Panini, Gurren Lagann. De hecho, he estado a nada de pedirlo por Booky. Es un gran anime la verdad, pero jamás me esperaría ver el manga por estas tierras. No es un manga que uno esperaría ver editado por alguna editorial de aquí, donde tiremos a lo popularísimo y el género mechas, si no es Evangelion, no funciono. Así pues, mi primera compra de Panini será ésta, y con gran placer. Soy un fan absoluto de Tengen Toppa, y si no compro este manga, jamás me lo perdonará. Y encima sale prontito el tomo 1. Una gran e inesperada alegría, espero que venda, que no se diga que no somos legión los fans de este grandísimo anime.
Respecto a las (apasionantes) nuevas licencias de Ivrea, sólo diré una cosa: siguen en su línea, sacando shojos cortitos, desconocidos, y bastante mediocres (no hay más que leer el argumento e investigar un poco para darse cuenta). Pero, en fin, por lo visto a Ivrea le funciona bastante bien este plan, aunque la verdad, bien se podría decir que el 70% del catálogo de esta editorial es, digamos, morralla. Afortunadamente, en parte lo compensan con grandes joyitas escondidas que hay que saber encontrar. Yo sigo esperando nuevas licencias shonen/seinen, ¿para cuándo, argentinos?
¡Esto es todo, os toca opinar de lo que queráis, todo o nada, o algo! ¡Nos leemos!
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Sinceramente, esto ya ha llegado a extremos inefables para el ser humano. Hasta hoy, creía que todos los seres humanos que habitábamos este planeta éramos más o menos normales. Hoy, he aprendido una cosa: el mundo está dividido en tres: las locas de Bieber (autoproclamadas Beliebers), los detractores de Justin Bieber (autoproclamados anti-Biebers) y el resto, que debemos ser la gente normal, creo yo.
A raíz de cierto vídeo por todos conocidos de una chica súper defensora del chico, la cosa se ha puesto aún más divertida y a este circo le han crecido los enanos y los payasos. Y es que, amigos y amigas míos, os merecéis TODOS una somanta de palos, tanto las fans locas histéricas ignorantes como los detractores carentes de respeto y una vida propia.
Unas, por exagerar, por ser tan desquiciadas, por hablar por hablar y por vivir por y para amar a un chico de 16 años.
Los otros, por criticar faltando al respeto, por insultar a un (sí, no me puedo creer que tenga que decir esto), a un crío de 16 años. Increíble, señores, gente supuestamente adulta y madura criticando a un chavalito que NADA les ha hecho. Es más, su leit motiv y modo de vida es hacerle la vida imposible al chico por todo medio y vía.
Y yo me pregunto… ¿quién es peor? Y me respondo: Los dos. Sí, los dos. Vamos a ver, ¿es que es tan difícil dejar de ser un puto troll en ambos sentidos? Si te gusta Bieber, bien, sé feliz, disfrútalo en privado o en familia, como quieras, pero al mundo tampoco le importa lo mucho que te gustaría tirártelo. Si no te gusta, enhorabuena chaval, sé feliz también y disfruta de TU propia vida sin amargar la ajena, ni vivir sistemáticamente para joder a las fans y a dicho chaval.
¿Qué el chico no sabe ciertas palabras y es un poco tope? No entiendo porqué eso es tan criticable, ¿o me vais a decir que sois todos unos premios Nobel y jamás cometéis errores?
La verdad, ya tenemos en nuestro propio país la ignorancia personificada en una tal Belén Esteban como para traspasar las fronteras y meternos con productos internacionales, cuando tenemos producto interior bruto, y muy bruto.
Ni la gente a la que le gusta Bieber es mejor, ni la gente a la que no le gusta, es peor, o viceversa. ¿O qué pasa, que si a alguien no le gusta Metallica es subnormal? De igual manera, ¿si a alguien no le gusta, yo que sé, Pereza, es tonto del nabo? Joder, respetemos los gustos ajenos. Yo también tengo que joderme y aguantar a la que peña a la que le gusta el reggaeton cuando me voy de fiesta, y no por ello cuelgo vídeos en Youtube cagándome en ellos.
Mal que os pese, tanto Bieber, como Metallica, como el Reggaeton, como Mozart, y como el Rosario de la Aurora, es música, de toda clase y estilo, simplemente hay que aprender una lección de respeto, una asignatura que, por lo visto, está más que suspensa en este país en el que nos ha tocado vivir.
¿Mi opinión del niño? Respeto a la gente a la que lo escucha con cordura y sin fanatismos, y también respeto a los que no le gusta pero no se propasen ni se comportan como críos.
Y esto se aplica a todo aquello que es tan criticable, como vienen siendo los hermanos Jonas, Demi Lovato, la Hannah Montana y demás. Respetemos los gustos ajenos, por favor, que tampoco es tan difícil (es menos divertido, pero se supone que somos racionales).
Lo más paradójico del asunto es lo que consigue: por un lado cuantas más locas fanáticas haya, más se le criticará, y cuanto más se le critique, saldrán más fans locas de debajo de las piedras. Con ello, entramos en un apasionante círculo vicioso de estupidez, ignorancia y subnormalidad supina que vaya usté a reírse de la Esteban. Muchos y muchas estarían más guapos/as con la lengua por el culete, que además da más gustirrinín.
Cambiando de tema un poco mucho, sé que nunca he hablado de televisión en este blog, ni en esta sección. Sí de series y tal, pero nunca de tele. Voy a hacer una excepción por primera vez, porque la ocasión lo merece y quiero comentarlo. Señores, señoras, el pasado 20 de Enero de este mismo año, la televisión de calidad moría un poco más cuando el señor Ángel Martín anunciaba que abandonaba ese programa que tantas buenas tardes me ha hecho pasar. Ángel nos abandona, pero nos deja muchos recuerdos, una visión crítica de la televisión, grandes momentos y ante todo, grandes verdades.
Ha sido un verdadero placer haberlo seguido estos 5 añazos, y le deseo mucha suerte. Nos ha enseñado muchas cosas, y nos hemos reído con él. El enano se nos va, ese pequeño genio televisivo. Adiós, señor Martín, adiós, y gracias por todo.
Cambiando una vez más de tercio, hablamos de manga, (por fin). La verdad, si hay una licencia que NUNCA esperaría ver en España, ésa es la nueva licencia de Panini, Gurren Lagann. De hecho, he estado a nada de pedirlo por Booky. Es un gran anime la verdad, pero jamás me esperaría ver el manga por estas tierras. No es un manga que uno esperaría ver editado por alguna editorial de aquí, donde tiremos a lo popularísimo y el género mechas, si no es Evangelion, no funciono. Así pues, mi primera compra de Panini será ésta, y con gran placer. Soy un fan absoluto de Tengen Toppa, y si no compro este manga, jamás me lo perdonará. Y encima sale prontito el tomo 1. Una gran e inesperada alegría, espero que venda, que no se diga que no somos legión los fans de este grandísimo anime.
Respecto a las (apasionantes) nuevas licencias de Ivrea, sólo diré una cosa: siguen en su línea, sacando shojos cortitos, desconocidos, y bastante mediocres (no hay más que leer el argumento e investigar un poco para darse cuenta). Pero, en fin, por lo visto a Ivrea le funciona bastante bien este plan, aunque la verdad, bien se podría decir que el 70% del catálogo de esta editorial es, digamos, morralla. Afortunadamente, en parte lo compensan con grandes joyitas escondidas que hay que saber encontrar. Yo sigo esperando nuevas licencias shonen/seinen, ¿para cuándo, argentinos?
¡Esto es todo, os toca opinar de lo que queráis, todo o nada, o algo! ¡Nos leemos!